Por Alexandra Ledesma
Socióloga y Educadora Sexual
Encantada de conocerme, parecieran simples palabras, pero son palabras que no tienen nada de simple, encierran un universo entero, es eso que implica nada más y nada menos que conocerse a uno mismo. Porque si, traemos con nosotros la característica principal del camaleón, podemos adaptarnos a distintos escenarios, camuflarnos, hacernos parte de. Por todo ello, conocernos a nosotros mismos, no es algo inmediato, mucho menos superficial, es un proceso vivo, es cambiante, muchas veces incomodo, pero profundamente revelador.
Verse en profundidad implica detenerse, mirarse sin filtros, y empezar a construir un vínculo interno basado en la honestidad y el respeto con uno mismo.
Y saben porque es un acto brutalmente revelador? Porque por mucho, mucho tiempo, nos miramos a través de los ojos de los demás, siendo eso que todos esperaban, lo que los demás necesitaban, dándonos el valor que los demás nos adjudicaban.
Pero es en ese intento de encajar, que nos terminamos de perder. Dejamos de escucharnos, de darnos prioridad, de cuestionarnos, de seguir nuestra intuición, de eso que realmente queremos para nuestras vidas.
Es allí donde la verdadera desconexión empieza, cuando vivimos mas para el afuera y no hacia adentro.
Conocerse no es solo identificar eso que nos gusta, o todo aquello que nos hace enojar, es poder ir más allá, más profundo, sin miedo a darnos de frente con nuestras heridas, esas que nos recuerdan que somos humanos y que los dolores duelen. Eso que nos hace reaccionar, nuestros patrones. Vernos nos hace reconocer y entender porque repetimos historias, porque cuesta tanto soltar, porque solemos conformarnos, porque aceptamos menos de lo que merecemos.
Pero más allá de reconocer heridas, también vemos capacidades, porque de esas heridas también supimos salir, levantarnos y seguir.
La frase encantada de conocerme, no es arrogancia, es mucho más que eso, es reconciliación, es dejar de mirarnos con juicio y hacerlo con compasión.
Es aceptarnos tal cual somos, con luces, con sombras, con más defectos que virtudes, más imperfectos que perfectos, más auténticos.
Este camino no es sencillo, no es nada fácil, es sinuoso, es complejo, es para valientes, porque requiere cuestionarnos, hacernos preguntas que nos incomoden, que nos muevan de nuestras zonas de confort, que nos lleven a decisiones difíciles, porque después de todo, eso somos no? Un conjunto de decisiones.
Dentro de estas decisiones, está el saber soltar todo aquello que ya no nos representa, aunque haya sido parte de nuestras vidas en algún momento, hoy, eso puede cambiar.
Debemos aprender a querer nuestra compañía, escucharnos en silencio, darnos nuestros espacios, mirarnos al espejo, observar cada detalle, cada mueca, sobre todo en este mundo que nos tiene acostumbrados a la distracción, a lo inmediato, a la dopamina instantánea.
Todo esto es más que importante para luego elegir un vínculo, porque ya sabemos hacia dónde vamos, eso que queremos, y sobre todo lo que ya no queremos, ahora buscamos alinearnos con lo que realmente somos.
Pero ¿saben qué? Conocerse por sobre todo es perdonarse, porque aunque hoy se elija con conciencia, también supimos lastimarnos, tolerando lo que no debíamos, dejando a merced de otros nuestro valor, pero es entender que hicimos lo mejor que pudimos con las herramientas con las que contábamos. Hoy, tenemos una nueva posibilidad, un nuevo punto de partida, un compromiso con uno mismo, es un camino que no deja nunca de ser recorrido y que no es en soledad, es de nosotros con nuestra versión consciente y mejorada.
Jueves 26 de Marzo, 2026 107 vistas