Por el Dr. César Suárez
Más de una vez he dicho que el tango me puede, su cadencia, su ritmo, sus letras, para mí son como himnos salidos de la sensibilidad creativa de autores que han dejado una herencia universal que seguimos disfrutando por más que sus creadores hayan partido para siempre, pero han dejado un patrimonio, una fortuna virtual, que, a diferencia del dinero heredado, no se gasta y cuanto más se escucha, más se agiganta entre todos los que lo disfrutamos.
Sus letras suelen relatar padecimientos en primera persona, como si el autor estuviera contando su propia historia, que seguramente en alguna circunstancia, si lo era, pero en la mayoría de los casos eran historias ajenas que el autor las hacía propia y las expresaba con todo el sentimiento de quien la padecía.
A mí me gusta revisar la historia de cada autor y cada músico tanguero y analizar en que época vivió cada uno y cuáles fueron sus circunstancias y cuáles fueron los motivos de su inspiración.
La “cantera” más prolífera del tango es a partir del 1900 y de ahí hasta bastante avanzado el siglo, en ese periodo, los autores, intérpretes, las orquestas, los cantantes, proliferaron y gracias al avance de la tecnología en materia de registros de grabación podemos disfrutar de ese arte por siempre.
Pero también hay tangos que no tienen letra y son sólo instrumentales.
En estos días he vuelto a escuchar un tango instrumental interpretado por la orquesta de Carlos di Sarli con una melodía emocionante en una combinación insuperable de donde cada instrumento suelta el sonido justo e inmejorable para darle una cadencia melodiosa que acaricia los oídos con tiernos acordes que no bien se termina, invita a escucharlo de nuevo.
No sé porque razón el tango se titula “Indio Manso”, presumo que, si no lo era, se amansó al escuchar ese tango.
Es curioso saber que ese tango fue creado por en 1919 por el autor Héctor Quesada, pero había quedado en el olvido por varias décadas hasta que el famoso y célebre director de orquesta, Carlos di Sarli, en 1958 lo rescató, lo grabó convirtiéndolo en un clásico bailable, inolvidable que nunca falta en una pista de baile.
Héctor Quesada era un pianista de perfil bajo, nacido en la Provincia de Chubut en Argentina en el año 1898 y vivió hasta el año 1969 y seguramente, tuvo el placer de escuchar su propia creación interpretada por la orquesta de Carlos de Sarli grabado casi 40 años después de su creación.
A su vez, Carlos di Sarli, había nacido en Bahía Blanca en 1903 y falleció y en 1960, apenas 2 años después de la grabación de este famoso tango, cuando recién había cumplido 57 años.
Ninguno de ellos está desde hace mucho tiempo entre nosotros, pero ellos, como tantos otros autores dejaron una herencia inextinguible que cualquiera de nosotros, aquí, o cualquiera en cualquier otra parte podemos disfrutar ahora y podrán deleitarse en el futuro quien al día de hoy aún no han nacido, como lo disfruto cuando en 1919 yo ni siquiera era ni un proyecto de persona al momento que Quesada creó este disfrutable tango.
No te lo pierdas, escúchalo.
Domingo 07 de Junio, 2026 228 vistas