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Domingo 20 de Septiembre, 2026 101 vistas

Insulto no es opinión, un insulto es un insulto

Por el Dr. César Suárez
Yo, como lo he reiterado en muchas ocasiones, soy un ciudadano común que a pesar de tener mi clara opinión, carezco de experiencia y experticia en asuntos políticos, aunque no es novedad para nadie, aunque no lo manifiesto a viva voz, mi pensamiento está muy lejos de la ideología y accionar de los llamados partidos fundacionales y menos en tiempos contemporáneos, sin embargo, quien lee mis columnas saben que jamás están dirigidas a representar a un partido político aunque personalmente comulgo con ideas que suelen estar a la izquierda del ideario político por más que en muchas ocasiones no coincida con la opinión y accionar de quienes dicen representar a ese ideario.
Independientemente de todo lo expresado hay situaciones que desbordan mi capacidad para mantenerme al margen de la discusión
Este viernes, como cada viernes, he leído tal como siempre lo hago, la columna del Dr. Pablo Perna que en CAMBIO suele escribir, no porque acuerde con lo que escribe, aunque a veces sí.
Pablo Perna, aunque en la columna no figure, según lo que sé, tiene la profesión de abogado y escribano lo que me deja en desventaja en cuanto al conocimiento minucioso de las leyes, pero hay hechos que se refieren al sentido común.
En esta oportunidad, en su última columna, ha hecho referencia a la senadora Blanca Rodríguez que como es de público conocimiento, manifestó su preocupación por la agresividad insultante que manifiestan políticos descalificando a sus contrincantes, conducta que se extiende a las redes sociales, estimulando una grieta social entre los que están de un lado u otro de los pensamientos, conducta política social que lamentablemente se ha ido agravando en forma progresiva y en ocasiones sin el más mínimo fundamento, simplemente con el fin de denostar o ningunear a otra persona que le hace sombra.
El columnista expresa, sorprendido porque la Senadora Rodríguez propone regular a nivel público los discursos de odio en redes sociales y micrófonos que proliferan en forma grosera, y se sorprende aún más dado que existe basta legislación al respecto, que obviamente no se debe estar aplicando porque los insultos y discursos de odio proliferan cada vez con más violencia.
Habla de desliz autoritario, nada menos quien solía proponer “mano dura y plomo”, acusando a la Senadora de querer implantar una censura a la opinión política.
Les recuerdo que insulto no es opinión, insulto es insulto, un acto agresivo y violento contra otra persona cuando no se cuenta con argumentos, según la Real Academia española, insulto es una expresión con la que se ofende, se agravia o humilla a una persona, opinión es tener formada una idea, manifestarla y poderla confrontar con otra idea, defendiéndola con argumento sin necesidad de insultar, ni levantar la voz, ni ningunear al oponente.
El Dr. Perna se suma a una campaña que, por lo reiterada, aparece como orquestada, de ninguneo insultante, haciendo blanco en una periodista de larga trayectoria profesional, que dignifica al parlamento, calificándola como básica, cosa que yo también debo ser porque al igual que ella estoy genuinamente y preocupado, como la mayoría por un progresivo deterioro de la paz social donde cada vez más el insulto es la primera reacción de muchos antes de intentar confrontar ideas.
Se poco de leyes, por lo menos de todas las que existen, pero si entiendo de la realidad social porque estoy inserto en ella y tengo la preocupación por la triste realidad de violencia verbal creciente que existe que comienza por el insulto y no pocas veces avanza a la violencia física.
Parece que se juntaron todos a denostar a la Senadora tal como si hubiese un articulado plan para socavar su prestigio, su capacidad y su marcada impronta a nivel de la sociedad.
Con respecto a las columnas de los viernes del Dr. Pernas, las voy a seguir leyendo porque, aunque discrepe con sus posturas, me gusta cuando escribe en forma documentada, pero a veces, como en esta ocasión, se pasa de la raya.