Por el Dr. César Suárez
Construir grandes obras necesitan de una gran creatividad, habitualmente, la participación de muchas personas y sin duda, un gran esfuerzo, normalmente suele llevar mucho tiempo.
La humanidad ha creado a través de la historia enormes e históricas ciudades, industrias monumentales con la participación progresiva de innovadores tecnologías y la ciencia ha permitido hacer la vida más fácil y confortable, la medicina ha logrado progresos inimaginables que han tenido como consecuencia una vida más saludable y una prolongación de la supervivencia resolviendo enfermedades que antes eran mortales.
Los inventos han llevado a cada hogar, tecnologías que hacen la vida mucho más confortable comparativamente con no hace tanto tiempo.
Esa capacidad de evolucionar a través de la inteligencia nos diferencia de cualquier otro ser vivo conocido, pero a pesar de todas esas virtudes, nuestras capacidades son limitadas y estamos muy lejos de la perfección y más allá de los aciertos que nos han hecho progresar a través de la historia, cometemos innumerables errores que intentamos corregirlos, no siempre con éxito.
Comparativamente con la antigüedad del universo que habitamos la humanidad cuenta con historia breve, mientras que la existencia del sistema solar se cuenta en miles de millones de años la historia humana conocida apenas se cuenta en miles de años y no muchos, para lo más antiguo, hay sólo indicios.
En estos pocos miles de años de que tenemos memoria, por lo menos escrita y comprobable se han generado progresos inimaginables, sobre todo en los últimos 150 años, acelerado en forma dramática en las últimas décadas.
Pero en la medida que los artilugios de la tecnología avanzan en forma poco creíble, la misma tecnología avanza más rápido en la construcción de armas de destrucción masiva, más sofisticadas y al mismo ritmo que parte de la humanidad pone énfasis en la creatividad y el progreso, otros se ocupan de crear tecnología de destrucción y mucho de lo que llevó años y gran esfuerzo construir para el progreso de la humanidad, desde el aire usando una máquina voladoras sofisticadas, sin el más mínimo prurito, lanzan bombas apocalípticas que son capaces de destruir en pocos segundos estructuras que llevó décadas construir, en una espiral de locura insana de muerte y destrucción.
Y lo peor de todo es que ahí abajo andas personas, seres humanos igual que cualquiera que, aunque no tengan nada que ver con el conflicto, mueren o peor que eso, quedan mutilados para el resto de su vida.
Estas personas, son nada menos que seres humanos que al igual que cualquiera, tienen proyectos, sueños, son parte de una familia, son padres, son hermanos, son hijos, son nietos, son seres queridos, repito, son seres humanos.
Ese desarrollo inusitado de esa loca escalada de armas de destrucción masiva, indudablemente pone a la humanidad entera en peligro de extinción porque con los mismos ingredientes que se construye el “jarabe” del progreso, se fabrica el “veneno” de la destrucción masiva de todo lo que la humanidad ha construido, la misma sofisticada tecnología que genera los medicamentos que ayudan a aliviar, a sanar y a prolongar la vida, es usada por otros para destruir impunemente todo lo que ha dado tan esfuerzo construir, y sobre todo, vidas humanas.
Domingo 15 de Marzo, 2026 225 vistas