Dr. Fulvo Gutiérrez
Entre los políticos del gobierno de izquierda de nuestro país, y entre la dirigencia sindical, hay muchos que pertenecen al partido comunista, y por obvia consecuencia, profesan la ideología creada en el Siglo XIX por Marx y Engels. Siendo una ideología en esencia antidemocrática, ello no les ha impedido que, en algunas entrevistas, haya expresado una insólita defensa del sistema democrático de gobierno de nuestro país, lo que denota un grado de hipocresía que solo tiene una finalidad demagógica y electorera. Porque no se puede mezclar el agua con el aceite. Considero adecuado, para aclarar las cosas de una buena vez, que es bueno precisar conceptos.
Winston Churchill, héroe de la victoria contra los nazis en la segunda guerra mundial, concebía la democracia como el sistema menos imperfecto y la mejor defensa contra la tiranía, a pesar de sus evidentes debilidades. Por eso dijo en un discurso parlamentario de 1947: "La democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las demás que se han probado". Señalaba con esta frase, que la perfección de un sistema de gobierno, es muy relativa, pero que, en esa relatividad, la democracia era lo mejor, porque estaba basada en el dogma de la libertad, y permitía a los ciudadanos, elegir libremente y con garantías a sus gobernantes.
Era una forma de defenderse de cualquier alterativa autoritaria como el fascismo y el comunismo, que conducían inevitablemente a la pérdida de las libertades fundamentales. Precisamente por eso, confiaba que las instituciones parlamentarias yen el Estado de Derecho, como única forma de combatir los totalitarismos. Es que el comunismo marxista, es, además de una teoría totalmente contraria a la democracia, una utopía, porque analiza la realidad política de cualquier país, en base a conceptos y principios que son inaplicables.
Por eso, afirmo que, en el mundo, jamás hubo un país gobernado por el Partido comunista, que hubiera puesto en práctica la clásica ideología marxista. No existió en la Rusia soviética, ni en la Cuba de los Castro, ni en lado alguno.
Veamos. El marxismo parte de la base de que hay dos clases sociales: la burguesía, que son los propietarios de los medios de producción, y los proletarios, que son los que solo tienen su fuerza de trabajo. Es decir, los proletarios trabajan para los burgueses, que son quienes gobiernan un país, y por tanto dirigen y deciden toda la vida de ese país. Con esa base, los marxistas sostienen, que los proletarios deben destruir a los burgueses, a través de una revolución, y como consecuencia de ello, deben implantar las denominada “dictadura del proletariado”.
Pero como los proletarios en verdad, no están organizados, quienes los dirigen y orientan, son los dirigentes, de esos proletarios. Entonces, cuando se da el golpe revolucionario y se desplazan del poder a los burgueses, quienes realmente toman el poder son esos dirigentes, y la pretendida dictadura del proletariado pasa al olvido. Durante más de 70 años, la dictadura soviética gobernó sin limitación alguna a los pobres proletarios de los que nadie se acordó., hasta que movimientos políticos terminaron disolviendo a la URSS, y nació Rusia, y varios países que se independizaron y hoy son nuevos Estados.
Lo mismo ocurrió en Cuba, donde la revolución que encabezó Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, derrocó al gobierno de Fulgencio Batista, dando inicio a una feroz dictadura que se mantiene hasta ahora, bajo la dirección de Raúl Castro y Miguel Díaz Canel. Del proletariado no se acuerda nadie, y hoy viven en una increíble miseria. Es que, por esa imposibilidad práctica mencionada, el gobierno marxista no sale jamás de esa dictadura de dirigentes, y la famosa “dictadura del proletariado”, es una simple utopía, que jamás se podrá concretar en la práctica. Para decirlo en forma simple, lo que ha ocurrido por ejemplo en el caso de Cuba, es que se cambió la dictadura de Batista, por la dictadura de Fidel Castro.
Y como toda dictadura, el gobierno que se instala es autocrático, tiránico, de partido único y, por ende, se prohíben los partidos políticos que no sean afines al marxismo y por lógica consecuencia, no hay elecciones libres, y las libertades individuales y los derechos humanos, simplemente no existen. Yo no quiero eso para mí Uruguay.
Domingo 14 de Junio, 2026 16 vistas