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Lunes 23 de Marzo, 2026 147 vistas

Los perros de Armando: Vivir como un perro

Por Armando Guglielmone
Se dice comúnmente que el equivalente de un año de vida de un perro serían siete años de un humano. Se llega a esto sencillamente al dividir los años de vida promedio de un humano entre los años de vida promedio de un perro. Matemáticamente es correcto, aunque la realidad en cuanto a cómo se los vive entre unos y otros es diferente. 
Hace poco escuchaba a alguien en una entrevista en un podcast hablar precisamente sobre esto y me pareció muy interesante lo que decía, por no decir revelador. Este explicaba por qué en la práctica un perro vivía más que nosotros, no en años, si no en, viviendo la vida. Y tenía mucho sentido lo que decía, los humanos, pese a estar más años en la tierra, no usamos nuestro tiempo con la misma intensidad que los perros. Esto se debe a que nosotros, o por lo menos la inmensa mayoría, usamos, o desperdiciamos el tiempo de vida de maneras improductivas. Y esto se da con mayor intensidad en estos últimos tiempos, en los cuales la tecnología se ha vuelto tan invasiva que los tiempos que podían ser de ocio o descanso, los desaprovechamos mirando una pantalla durante horas. 
A su vez esto puede terminar produciendo frustración o hartazgo y hace que las horas que podríamos haber “vivido” las hayamos desperdiciado, y tomemos en cuenta que estas horas de un día se transforman en años con el pasar del tiempo. Y acá es donde se hace evidente la forma de aprovechar la vida de un perro frente a la nuestra, y por qué es que dice este profesional entrevistado que vivir la vida, un perro lo hace más que nosotros. Es que un perro para empezar no planifica, vive el momento y lo aprovecha, es un aquí y ahora constante, su predisposición a hacer las cosas aparece enseguida, no posterga como nosotros, no sabe lo que es procrastinar, si lo llamamos viene, no posterga y sobre todo nos ama todo el tiempo, o acaso, ¿qué ser humano con el transcurso de los años mira a sus seres queridos con ojos de amor y devoción las 24 horas? 
Si miramos a nuestro perro y le hablamos, acudirá a nosotros, o moverá su cola o tirará sus orejitas hacia atrás mirándonos con devoción y ternura. Y así es toda su vida, se vive al momento sin desperdiciar tiempo ni postergar para luego. Claro, con poco más de una década de vida la de ellos termina, pero no lo saben, no la esperan, lo único que quieren es que estemos a su lado, de la misma manera que lo hacían cuando cachorros, dándonos completa devoción y amor a nosotros.