Pasar al contenido principal
Martes 10 de Marzo, 2026 824 vistas

Ministerio de Justicia y Derechos Humanos; amén

Por Caros Arredondo
El pasado domingo 1º de marzo, el Presidente de la República, Prof. Yamandú Orsi, realizó un discurso con motivo de conmemorarse el primer año de su gestión, donde realizó una rendición de cuentas de lo hecho por su gobierno en este tiempo, y realizó algunos adelantos de lo que tiene en mente llevar a cabo. El discurso fue realizado ante la Asamblea General.
A la fecha, aquel discurso ya fue ampliamente difundido y analizado y no es mi intención llover sobre mojado. Sin embargo, me parece bien importante señalar un aspecto que demuestra, una vez más, cómo el poder político uruguayo simplemente hace los mandados a los poderes internacionales.
“Para impulsar esta estrategia de pacificación y desarrollo urbano, avanzamos junto a todos los partidos políticos en un plan nacional de seguridad pública. Esto no es un problema que se resuelva cada cinco años, necesita mirada larga y políticas de Estado. Es por esto que tomé la decisión de enviar al Parlamento para su consideración en las próximas semanas un proyecto de ley para la creación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos” dijo el presidente; y a esto me quiero referir.
Es válido dejar claro que en las bases programáticas 2025-2030 del Frente Amplio, aprobadas en el marco de la campaña electoral, y que la ciudadanía aprobó con su voto, se incluyó la idea de crear un Ministerio de Justicia y Derechos Humanos como parte de un enfoque integral de seguridad, convivencia y justicia.
Para ser más claros aun, permítaseme recordar que el planteo fue: “Se debe crear un Ministerio de Justicia y Derechos Humanos con capacidad para diseñar, articular y evaluar una política adecuada a los desafíos del siglo XXI, dotando de un mejor orden institucional a competencias que hoy están dispersas y mal articuladas: derechos humanos, cárceles, registros públicos y estadísticas de criminalidad, entre otros”.
Y no, no fue una sorpresa, las cartas estaban vistas al momento de votar: Los uruguayos votamos eso.
El asunto es que, la “casualidad” quiso que Blancos y Colorados también propusieran la creación del mismo ministerio, con nombre idéntico, pero eso si: Con matices en sus objetivos (No vaya a ser que algún conspiranoico vaya a pensar que se trata de un mandato internacional y salga a decir que esto nada tiene que ver con los intereses de la ciudadanía y solo es otro golpe al mentón de la soberanía).
El Partido Nacional propuso a la ciudadanía la creación de un Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. La propuesta era una reorganización institucional que centralizaría y coordinaría políticas de justicia, derechos humanos y reinserción social y evitaría la dispersión de funciones actuales en distintas dependencias del Estado y manteniendo la independencia del Poder Judicial.
El Partido Colorado, por su parte, también planteaba la creación de un Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en su programa “Contrato con Uruguay”. La idea, según el programa de gobierno presentado a consideración de la ciudadanía, era crear “el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos”… asistiendo al Poder Ejecutivo en las relaciones con el Poder Judicial, facilitando el acceso a la justicia y la protección de los derechos humanos, así como promoviendo la modernización de la legislación nacional, entre otras funciones clave”.
Si, a los tres partidos mayoritarios se les ocurrió lo mismo -hasta con exactamente el mismo nombre-, en el mismo tiempo electoral. O sea: Ganara quien ganara las elecciones la creación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos estaba asegurada. Además, como estas tres fuerzas políticas representan casi el 80% de la ciudadanía, nadie puede decir que la propuesta no tiene respaldo ciudadano…Redondito!
Por razones de espacio no podré transmitir lo que representa para la bastardeada -y casi inexistente – soberanía uruguaya el cumplimiento de esta imposición, no solo innecesaria para nuestros intereses, pero que llega con un trabajo coordinado que no solo muestra claramente a quienes responden nuestros principales partidos políticos, sino que advierte que la creación de este ministerio es solo el comienzo de algo que nada bueno traerá.