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Domingo 07 de Junio, 2026 296 vistas

Un salteño en Cachemira: Mauricio Valerio representa al idioma español en las misiones de paz de Naciones Unidas

Por Enrique Henderson 
Las distancias geográficas suelen achicarse cuando las historias de vida trascienden las fronteras nacionales. Entre miles de efectivos desplegados en los rincones más complejos del planeta, el Mayor uruguayo Mauricio Valerio, oriundo de Salto, fue el seleccionado definitivo para representar a la comunidad de habla hispana en esta campaña de alcance internacional. Actualmente, Valerio se encuentra desempeñando funciones como Observador Militar de la ONU en la misión UNMOGIP (Grupo de Observadores Militares de las Naciones Unidas en India y Pakistán), la cual tiene la responsabilidad histórica de supervisar el alto el fuego en la disputada región fronteriza de Cachemira.
CONTRASTE DE LA FRONTERA 
Desde las imponentes elevaciones montañosas de Cachemira, donde el clima desafía las operaciones con cambios abruptos que van desde lluvias monzónicas hasta intensas nevadas invernales, el Mayor Valerio mantiene intacta la perspectiva de sus orígenes. En la entrevista concedida a Naciones Unidas, reconoció la enorme diferencia geográfica con el relieve llano y el clima templado de su natal Uruguay, destacando el valor de la tecnología actual para acortar los miles de kilómetros que lo separan de sus afectos a través de videollamadas. Sin embargo, el desarraigo de la patria siempre se hace sentir. Con el humor y la calidez propia de nuestra tierra, el Mayor confesó a la ONU que extraña el tradicional asado. Para él, esa costumbre rioplatense representa «mucho más que una comida; es un momento de encuentro y de compartir», un ritual de cohesión social que contrasta con las realidades operativas diarias en el continente asiático.
UNA MISIÓN DE PROXIMIDAD 
El despliegue del oficial salteño comenzó en el mes de abril. Sus tareas diarias combinan los patrullajes de control en áreas de alta sensibilidad geopolítica con un estrecho contacto con las poblaciones civiles locales. Según detalló Valerio este componente humano es esencial para el éxito de la misión: “Durante las distintas tareas que realizamos, mantenemos comunicación con habitantes de las áreas donde trabajamos, lo que nos permite conocer mejor la situación local y comprender diferentes aspectos de la vida cotidiana en cada zona”. Asimismo, el día a día le exige coordinar esfuerzos con observadores militares provenientes de las más diversas nacionalidades, promoviendo el entendimiento mutuo en pos de la estabilidad regional.
UNA TRADICIÓN QUE SE HEREDA 
La vocación del Mayor Valerio por las operaciones de paz no nació de la casualidad, sino de una profunda impronta familiar ligada a los Cascos Azules. Su padre cumplió misiones bajo el mandato de la ONU en el continente africano, prestando servicios en países como Mozambique y Angola.