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Martes 05 de Mayo, 2026 280 vistas

Una crisis profunda y sostenida

Por Gustavo Salle
La industria frigorífica uruguaya atraviesa una crisis profunda, sostenida y cada vez más difícil de disimular. No se trata de episodios aislados ni de dificultades coyunturales: los indicadores económicos, el comportamiento del sector y su creciente dependencia del Estado configuran un escenario crítico que compromete su viabilidad.
La gravedad de esta situación queda expuesta en las propias palabras del presidente del INAC, el contador Scayola, quien en la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca del 14 de abril de 2026 explicó el concepto de EBITDA como indicador clave de la salud empresarial. Este mide los resultados antes de descontar depreciaciones, intereses, impuestos y utilidades, es decir, la capacidad real de una empresa para sostenerse. Un nivel cercano al 7% es considerado una rentabilidad excelente en cualquier industria. Sin embargo, según lo expresado en esa misma sesión —y sin divulgar cifras por razones de reserva—, el desempeño de la industria frigorífica uruguaya se encuentra muy por debajo de ese umbral. En términos claros: el sector opera sin margen, sin respaldo y sin condiciones de sostenibilidad.
Esta debilidad estructural se traduce, de forma reiterada, en la necesidad de recurrir al Estado para sostener algo tan básico como la plantilla de trabajadores. El caso más reciente es el del frigorífico Casablanca, que solicitó —a través de un proyecto de Ley presentado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social— la prórroga del subsidio de desempleo (solicitada por 8va vez) para 420 trabajadores hasta el 30 de junio de 2026, sin que se presentaran balances contables que permitan evaluar con transparencia su situación financiera.
Pretender que estos casos son aislados implica ignorar el problema de fondo. La industria frigorífica en Uruguay está marcada por una fuerte concentración en la compra de ganado, configurando en los hechos un esquema de monopsonio que distorsiona el mercado y condiciona a toda la cadena productiva. Al 1.º de setiembre de 2023, 18 frigoríficos estaban en manos de Marfrig, vinculada al grupo Minerva Foods, lo que evidencia el nivel de concentración y extranjerización existente y sus efectos sobre el funcionamiento del sector.
A este cuadro se suman situaciones críticas ampliamente conocidas, como frigoríficos en concurso de acreedores y denuncias de irregularidades, que no hacen más que confirmar el deterioro generalizado. 
Recién en este contexto cobra dimensión el dato estructural: actualmente existen 43 establecimientos de faena habilitados en Uruguay, de los cuales 36 se dedican a bovinos. Lejos de reflejar fortaleza, esta amplitud convive con una debilidad económica evidente, donde buena parte del sistema no logra sostenerse sin asistencia.
Frente a este escenario, continuar extendiendo subsidios sin exigir transparencia ni soluciones de fondo implica consolidar un modelo inviable. Por responsabilidad en la gestión y compromiso con una mirada de largo plazo, Identidad Soberana resolvió no acompañar la extensión solicitada. No es una negativa aislada: es la expresión de la necesidad urgente de reconocer que la industria frigorífica atraviesa una crisis estructural que ya no admite postergaciones. Como alternativa a esta situación, propuse realizar una colecta entre todos los Representantes, ayudando cada uno con 1000 US$ cada uno y/o proponer la creación de un Frigorífico Nacional.