Por Dr. Fulvio Gutiérrez
La senadora frenteamplista, Blanca Rodríguez, habló el pasado martes acerca de su intención de penalizar los discursos de odio, como medida para combatir la violencia. Sus declaraciones se produjeron en la ciudad de San José, cuando concurrió, como Vicepresidenta de la República en ejercicio, por licencia de Carolina Cosse, al término de la inauguración de la Feria de Promoción de Lectura, que se celebró en el Teatro Macció, de esa ciudad.
Demostró, con ello, su total falta de conocimiento de un tema que es netamente jurídico, su escasa o nula profesionalidad y sentido común al no haberse asesorado en una temática que obviamente desconoce, y su desubicación como legisladora al no cuidar una conducta que hace a la esencia misma del cargo que ostenta. Lo cual, en verdad, no me extraña, porque cuando asumió dicho cargo, declaró públicamente que llegaba con la intención de "jerarquizar la política", en una demostración de exagerada autoestima, como quedó acreditado en el acto en San José.
Cuando se le preguntó la razón de sus expresiones, fundamentó su terrible error, señalando que “hay que penalizar los discursos de odio” que se producen en las redes sociales y los medios de comunicación, “porque en algún lugar van a parar”. Y para culminar el desastre que fueron sus declaraciones, y ante la pregunta de si pensaba presentar un proyecto de ley con esa finalidad, respondió que se estaba “conversando” sobre el tema.
En verdad, es difícil de creer que una senadora de la República, cometa semejantes errores, porque hace más de veinte años que existe la penalización de los actos de odio. Es decir, lo que la senadora pretende penalizar, ya está penalizado. ¡Y vaya si lo está!
Basta buscar el tema en nuestro Derecho Positivo, para comprobar dicho extremo. Veamos. El art. 149 bis del Código Penal, dice: “El que públicamente o mediante cualquier medio apto para su difusión pública, incitare al odio, al desprecio, o a cualquier forma de violencia moral o física contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión, origen nacional o étnico, orientación sexual o identidad sexual, será castigado con tres a dieciocho meses de prisión”. El art. 149 ter, dice: “El que cometiere actos de violencia moral o física de odio o de desprecio contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión, origen nacional o étnico, orientación sexual o identidad sexual, será castigado con seis a veinticuatro meses de prisión”.
La Ley No.17.677, agregó al Código Penal la protección a la orientación sexual e identidad sexual. Luego se agregaron como agravantes especiales del homicidio, a los “actos de discriminación por la orientación sexual, identidad de género, raza u origen étnico, religión o discapacidad”; y el “femicidio contra una mujer por motivos de odio, desprecio o menos precio, por su condición de tal”.
Entonces, ¿cómo es posible tolerar el tremendo error que comete una senadora de la República, que está en el primer lugar de la lista a esa cámara por el partido que ganó las pasadas elecciones, y que incluso fue cometido cuando ejercía la vicepresidencia de la República? Inaceptable. Con actitudes como éstas, muy lejos está la Senadora Blanca Rodríguez de jerarquizar la política.
Domingo 13 de Septiembre, 2026 382 vistas