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Domingo 09 de Agosto, 2026 111 vistas

La “coalición republicana”

Dr. Fulvio Gutiérrez
Las coaliciones políticas se forman cuando un partido que gana una elección, no tiene mayoría parlamentaria, y se ve obligado a pactar con otro u otros partidos políticos, normalmente de ideología similar o afín, para formar un gobierno conjunto. Y esto que parece tan natural, no es fácil, porque la realidad manda, los sentimientos partidarios importan mucho, y la desconfianza en el otro, crea dudas. Generalmente, entre los partidos que formarán la coalición, hay uno que es mayoritario y que, por tal razón, aspira a ser el orientador de la política del país. 
Pero hay otros que también son forjadores de la coalición, y exigen compartir sus propias orientaciones programáticas. Si a esto le agregamos que las coaliciones generalmente se concretan para ganar una elección, que cada partido dentro de ella mantiene su individualidad y estilo, y que, para colmo, también generalmente se omite la creación de instrumentos y mecanismos de consulta interna de cada uno y de todos entre sí, la inestabilidad es su obvia consecuencia. Entonces, a veces la concreción de una coalición, se hace difícil.
Eso fue lo que ocurrió con la denominada Coalición Republicana que se proyectó para la pasada elección nacional, entre los partidos Nacional, Colorado, Independiente, Cabildo Abierto y Constitucional Ambiental.
Porque, en definitiva, se trató de un intento de coalición política, que no funcionó como debía haber funcionado. Pero lo peor, es que no se formalizó desde el punto de vista jurídico, ni se la registró en la Corte Electoral con lema propio. Entonces, hecho el análisis detallado del resultado electoral de la elección anterior, y luego del correspondiente estudio técnico, se determinó que, si los votos de los partidos que integraban la coalición, se hubieran unido en un mismo lema, la Coalición Republicana hubiera obtenido mayoría en ambas cámaras (17 senadores y 50 diputados), y el Frente Amplio hubiera obtenido 47 diputados y 14 senadores. 
Los dos diputados restantes fueron para el partido Identidad Soberana del Dr. Salle, que no apoya al Frente Amplio. Una gravísima omisión de las dirigencias nacionales de los partidos no frentistas, que llevó a beneficiar al actual gobierno. Y lo peor de todo, es que nadie se hizo cargo de semejante omisión. Entonces algo está muy claro, eso no puede volver a ocurrir.
La única consecuencia positiva que tuvo ese nefasto hecho, fue que la dirigencia política de los partidos no frentistas de Salto, se dieron cuenta del error cometido por la dirigencia nacional, y entonces procedieron a concretar política y jurídicamente, una coalición departamental, que a la postre, hizo que el triunfo sobre el Frente Amplio aquel domingo 11 de mayo de 2025, fuera contundente; la “Coalición Republicana” en Salto, obtuvo 51.157 votos y el Frente Amplio 37.249. La dirigencia salteña, aprendió la lección.
Estas reflexiones vienen a cuenta de que el diario El País, en su edición del pasado domingo, analizó la actual situación de la eventual Coalición Republicana a nivel nacional, y salvo la posición del senador del Partido Nacional Javier García, que está decidido a avanzar en la formalización de una coalición a nivel nacional, y enel Partido Colorado, la posición del senador Andrés Ojeda, que va en el mismo sentido, se mantienen dudas. El senador Pedro Bordaberry, entiende que el problema es complejo y que, en este momento, sería inoportuno dedicarse a ello, cuando el país está inmerso en el drama de la inseguridad pública. Para mí, son dos cosas distintas, y ninguna condiciona a la otra.
A mi juicio, la complejidad de un problema político, no supone darle largas a su solución. Al contrario. Con lo ocurrido en la elección anterior, la actitud debe ser, precisamente, buscar la concreción de una coalición desde ya. La duda, el miedo y la desconfianza de los ciudadanos partidarios de la Coalición Republicana a nivel nacional está centrada en el peligro de perder el “lema” de su partido, de que se desnaturalice la pertenencia al partido, con la consecuencia de que el ciudadano deje de pertenecer a su colectividad política. Eso no es así.  Vean ustedes. 
Hasta el año 1971, los partidos de la izquierda uruguaya, Socialista (1910) y Comunista (1920), nacidos a principio del siglo XX, tenían una muy magra votación, y en algunos casos aislados, habían obtenido algún cargo de diputado. Entonces en el año 1971, la izquierda uruguaya se integró en una coalición política que iba a ser el actual Frente Amplio, que, al principio participó bajo el lema del Partido Demócrata Cristiano, porque las normas constitucionales de la época, solo permitían la acumulación de votos entre varios partidos cuando fueran lemas permanentes, o sea tuvieran representación parlamentaria. 
El Frente Amplio era nuevo y no la tenía. Cuando la exigencia desapareció en la reforma constitucional de 1996, pudo usar su lema natural, y ganó su primera elección nacional en 2004. Pero ninguno de los partidos políticos que integran la coalición Frente Amplio, perdió su nombre ni su identidad como partido.
En consecuencia, la duda, el miedo o la desconfianza en este tema, ya no tiene razón de ser.  Si hay voluntad política, no existe razón ni motivo para no crear formalmente a la “Coalición Republicana”.Por eso digo, la formalización de ese lema, tiene que ser una prioridad ineludible.