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Jueves 03 de Septiembre, 2026 213 vistas

Leishmaniasis: ante clima que se viene, Policlínico Veterinario recomienda reforzar limpieza de predios para proteger perros

Con la primavera a las puertas y un escenario climático que prevé precipitaciones por encima de lo normal para el norte, la prevención vuelve a ocupar la atención. Para Fernández, la clave no está en anticipar qué hará el clima, sino en actuar sobre las condiciones que favorecen al vector. El especialista aclaró que la enfermedad no es transmitida por el mosquito asociado al dengue. “Estamos hablando de un insecto que es parecido, más chiquitito que un mosquito”, explicó. Se trata del flebótomo, conocido como “mosquita de la arena”.
EL AMBIENTE ES CLAVE
Mientras el mosquito del dengue necesita agua estancada, el flebótomo requiere materia orgánica en descomposición. “Patios domiciliarios, donde yo tengo materia vegetal que no limpio, plantas que caen las hojas y yo no las junto, gallineros en el fondo de casa” pueden favorecer su reproducción. Por eso, Fernández recomendó mantener limpios patios y predios, incluyendo el entorno de los vecinos. El vector está presente incluso en invierno, pero en otoño y primavera, con temperatura y humedad, su reproducción puede ser mayor. Si existen perros infectados y aumenta la cantidad de flebótomos, también puede aumentar la transmisión. Sin embargo, un exceso de humedad podría incluso impedir un incremento importante del vector. “Lo importante acá es no tanto pensar en qué va a pasar con el clima, sino pensar fundamentalmente en las medidas de limpieza de los predios, de las casas, del patio de la casa, y en la prevención en el perro”.
EL COLLAR COMO BARRERA
El uso de collares repelentes vigentes es otro punto central. Fernández explicó que los dispositivos con piretroides, como la deltametrina, reducen considerablemente la probabilidad de picadura. En intervenciones realizadas junto a la Facultad de Veterinaria y el MSP en zonas del Cerro de Salto, recordó, “vimos como la prevalencia de la enfermedad baja” tras colocar collares.
CADA PERRO ES UN PACIENTE
Consultado por los 35 perros que, según información publicada la semana pasada, están en tratamiento en PRODEA, Fernández aclaró que no le constaba esa cifra y remarcó que no existen reglas generales para decidir el tratamiento o la eutanasia. “La enfermedad es una enfermedad tratable. Por ahora nosotros no tenemos evidencia de que sea una enfermedad curable”, afirmó. Un animal sin síntomas o cuyos signos no comprometen su vida puede recibir terapia. En otros casos, el deterioro físico puede impedir que soporte la medicación. “No digo que si un paciente no está en condiciones de recibir una terapia sea un paciente que automáticamente haya que eutanasiar”, sostuvo. También puede optarse por tratamiento paliativo, según la valoración veterinaria y la decisión de los tutores. “La leishmania es una enfermedad crónica y las enfermedades crónicas son muy dependientes de cada paciente”, resumió.