Pasar al contenido principal
Lunes 29 de Diciembre, 2025 199 vistas

Los perros de Armando: Bibí

Por Armando Guglielmone.
Casi todas las personas, creo yo, son el reflejo de alguien más, para bien o para mal. Así como un ambiente nos puede moldear de manera positiva o negativa, las personas de referencia lo hacen de manera más aguda, pues muchas veces en circunstancias que no pueden ser las óptimas son quienes nos están ayudando a que nuestras decisiones sean las correctas. En mi caso particular Bibí fue quien me ayudó siempre, apoyándome en lo que era correcto y haciéndome notar cuando algo tal vez no lo era. 
Cuando quise tener mi primer perro, hace más de 40 años ya, fue quien me respaldó en esto. Recuerdo que mi padre no quería y ella me dijo que la trajera, una perrita border collie, cuando no estuvieran, pues sabía que ya estando en la casa ahí se quedaría. Y uno se sentía amparado en ella, era quien nos apoyaría siempre. 
Años después, cuando trabajaba en la empresa familiar y los perros eran en ese momento mi hobby, no mi medio de vida, mientras todos me decían que le diera importancia a la empresa pues los perros no me darían de comer, ella no lo hacía, por el contrario, me hacía ver que lo importante era el equilibrio entre las cosas. Si soy bastante sensible y emocional con los animales es un hecho que fue por ella, desde pequeño viví rodeado de libros de animales y naturaleza, lo que me fue acercando a ellos sin saberlo en ese momento. Era una persona muy sensible y emocional Bibí, un día que por accidente se cayó un tronco y lastimó a mi perra, se sentía tan culpable sin haberlo sido, que su llanto y angustia reflejaban cuan buena persona era. Cuando tuve la oportunidad de empezar a trabajar adiestrando perros como medio de vida, fue quién me apoyó, pasando en esos momentos que eran difíciles emocionalmente junto a mí, para que no me dejara vencer por el desánimo y siguiera adelante, sabiendo que, Dios mediante, todo saldría bien. 
Cuando abrí la primera peluquería canina como tal, en Salto no había, fue su ayuda la que lo hizo posible. Desde la decoración del local y su trabajo como secretaria multi tarea, hizo que fuera exitosa. Fue quien me recordaba que el trabajo, y todo, debía de hacerlo no para las personas, si no como para Dios, que Él siempre observaba. Así transcurrió mi vida hasta ahora, acudiendo siempre por consejos y apoyo, en los momentos felices y en los que no lo eran. Bibí ya no está, físicamente al menos, pero todo lo que me inculcó desde chico me ha servido para llegar hasta donde estoy, trabajar con perros es de lo mejor que me ha pasado, y lo es gracias a que cuando nadie se daba por enterado, ella sí, apoyándome con su sonrisa cariñosa y gesto amado. Bibí era mi madre, gracias Bibí, nos vemos.