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Lunes 03 de Agosto, 2026 99 vistas

Los perros de Armando: Siempre igual

Por Armando Guglielmone                                                                                                                                   

Instructor canino – educador etólogo                                                                                                         

Contacto: 098 539 682
Hace cosa de dos semanas, en Montevideo, en Puntas de Sayago más exactamente, María del Carmen, de 74 años, salió al almacén y fue atacada por ocho perros. Sufrió varias lesiones que aún hasta hace poco, la mantenían inmovilizada. Es que sus vecinos tienen por lo menos 15 perros que ya han atacado a varias personas de la zona. El esposo de María del Carmen, Jorge, de 78 años, afirma que sus vecinos incitan a los perros a que ataquen y por esto realizaron la denuncia policial por lo acontecido. Reclaman que no han tenido respuesta de la policía, ni de fiscalía ni del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA), a donde también acudieron. Cuando un equipo periodístico de la capital entrevistaba a Jorge, las dueñas de los perros, “personas muy educadas”, se acercaron a increparlo como si la culpa fuera de los ancianos, y al consultarlos sobre donde estaban los perros, respondieron con una liviandad sorprendente que cargaron a los más agresivos en un vehículo y los soltaron a todos en la zona de Pajas Blancas.      El 18 de julio, en Tacuarembó, Christian Rodríguez salía a trabajar en el campo muy temprano cuando vio el desastre que había ocurrido, ovejas muertas y heridas por todos lados, al recorrer el lugar vio a lo lejos un grupo de perros que seguían intentando atrapar más ovejas, al verlo acercarse le gruñeron y se alejaron. Llamó a la policía y con estos contaron hasta ese momento28 ovejas de pedigrí muertas y 17 heridas. Recorriendo el poblado encontró a los perros en el patio de un vecino, todavía con sangre en la boca, el dueño de estos, un hombre de 80 años argumentó que el no podía contenerlos. Los perros parecían ser cruza de galgos con dogo o cimarrón, como los que usan muchos cazadores. Hecho el daño, no hay solución, como siempre, y el INBA argumenta, como siempre han hecho este tipo de instituciones, que son muy pocos funcionarios para atender cientos de denuncias en todo el Uruguay. Este sábado de tarde cuando estaba llegando a mi casa, veo un niño que subía en dirección hacia mi al cual le salió un perro con claras intenciones de morderlo, al asustarse este y empezar a correr, el resto de los perros qué siempre están sueltos en las mismas casas se unieron a la persecución, le tiré encima mi vehículo y estos se asustaron y dejaron de perseguirlo. No importa igual, seguramente tendrán otra oportunidad de morder, como siempre. Podría contar como se opera en Estados Unidos, por ejemplo, en estos tipos de casos, teniendo en cuenta que es uno de los países con mayores normas de protección y cuidados a los animales, pero sería inútil ya que acá nunca van a lograr siquiera intentar implementarlo, como dice el dicho, “difícil que el chancho chifle”. Pero voy a dejar una reflexión que alguien dejó sobre todo esto que nos pasa como sociedad.                                                                                                                             “Dos perros flacos disputan una bolsa de basura junto a un contenedor, mientras a pocos metros unos niños patean una pelota vieja y desinflada en un terreno baldío. La escena se repite, una y otra vez, em muchos barrios de la capital y en ciudades y pueblos del interior. Comparten el abandono de una sociedad que, desde hace demasiado tiempo, ha naturalizado esa realidad. Las mismas pulgas, las mismas lombrices, la misma soledad.”