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Lunes 18 de Mayo, 2026 119 vistas

A María Auxiliadora

Por el Padre Martín Ponce De León

Muy bien que sé que tú eres mi amiga. Comprenderás te hable con toda sencillez y sin fórmulas. Aceptarás te pida de situaciones que hacen a mi vida.
Siempre tengo la sensación de hacer muy poco ante lo que la realidad me pide. 
Hazme útil. Es una simple manera de pedirte me hagas cristiano.
Que sepa tener la capacidad de escuchar sin la urgencia de escucharme. Que sepa poseer la capacidad de comprender sin pretender comprenderme. Que pueda tener la disponibilidad para un gesto generoso sin pretender nada a cambio. Que esté siempre dispuesto a encontrar a quien me necesita. Que pueda brindar esa buena noticia que es tu hijo para nuestro hoy. Que no me pesen tanto los miedos y mis comodidades. Que no me limite a palabras bonitas, sino que me comprometa con gestos en los que me involucre.
Hazme ser de oración. Es una simple forma de pedirte que me ayudes a vivir mi condición de hijo. 
Para que mi vida sea un estar siempre atento para servir al reinado de Dios. Que nunca me acostumbre a convivir con los signos de Dios, sino que siempre lo suyo me asombre y apasione. Que pueda pisar tierra y compromiso desde la escucha de la Palabra de Dios. Que lo mío no sea otra cosa que la sencilla forma de retribuirle a Dios lo mucho que me reala constantemente. Que no tema asumir el compromiso de lo que Él me pide para que mi vida sea una respuesta siempre un poco más fiel.
Hazme un ser al servicio de los demás. Es una pobre manera de pedirte me ayudes a vivir mi vocación cristiana.
Que nunca olvide que los demás son personas y deben ser respetados como tales. Que lo mío no sea para mí sino para brindarlo a los demás de la mejor manera posible. Que en mi actuar cotidiano los demás tengan siempre un lugar de preferencia. Que no espere que las necesidades golpeen a mi puerta, sino que sepa ir al encuentro de ellas. Que siempre los demás encuentren mi mano tendida con generosidad y gratuidad. Que jamás dude en postergarme un poco más para brindarme un mucho más.
Hazme un ser de Iglesia. Es la forma de pedirte que con lo que soy esté al servicio de la unidad.
Que pueda hacer de lo mío un ayudar a otros a celebrar la vida en todas las instancias de la misma. Que pueda vivir y transmitir cada uno de los sacramentos como una instancia de fe y vida hecha celebración. Que nunca me limite a ser un repetidor de ritos sino un buscar los medios para que ellos estén al servicio de la comunidad. Que nunca me crea el dueño de la última palabra, sino que asuma con coraje que son muchas las respuestas que aún no tengo. Que no me crea ubicado en una posición que me permite enseñar, sino que me una a los muchos que experimentan la necesidad de buscar. Que no tema a las búsquedas en pos de la fidelidad a Cristo, sino que tema al quedarme de brazos cruzados porque ya en la verdad. Que no viva el miedo de equivocarme por hacer algo sino más bien el miedo a estar ya conforme. Que sepa vivir mi sacerdocio de la forma más coherente posible, aunque hacer tal cosa me ocasione alguna dificultad.
Hazme un ser apasionado. Es mi forma de pedirte por más vocaciones sacerdotales y salesianas. 
Si no vivo con pasión mis convicciones mal podré entusiasmar a alguien a que te siga desde el sacerdocio.
Si no vivo con gozo mi sacerdocio mal podré convencer de que, verdaderamente, vale la pena.
Sé, María Auxiliadora, que rogarte no puede ser un grito piadoso sino un grito pleno de compromiso y tarea por ello recibe la pobreza de esta mi oración.