Por el Padre Martín Ponce De León Trato de contemplarte, María, para aprender de vos. Es muy grato saber que eres, a más de la madre de Jesús, una presencia cercana. Ya lo sé, pero no puedo evitarlo.
Me habían comentado que una señora deseaba hacerme un planteo y la razón del mismo. Cuando comenzamos la recorrida sabía que, más tarde o más temprano, habríamos de pasar por su casa y, por lo tanto, me encontraría con ella.
Por el Padre Martín Ponce De León No puedo evitar extrañar lo cotidiano. "Mis" horarios, "mis" rutinas, "el callejear", "mi" pieza, "mi" gente. Son unos pocos días, pero, los extraño y siento me falta algo.