Por Carlos Silva
La seguridad se ha convertido en el tema que hoy atraviesa a todo el país. Basta mirar cualquier informativo, leer la prensa o escuchar una charla cotidiana para entender que la violencia, los delitos y la sensación de inseguridad se han instalado nuevamente como una preocupación real en la vida de los uruguayos. No se trata de percepciones aisladas, hay situaciones que duelen, que indignan y que obligan a reflexionar sobre el rumbo que estamos tomando como sociedad. Y desde Salto, como parte de este país, no somos ajenos a esa realidad.
Es natural que la gente exija respuestas. Toda comunidad necesita vivir con tranquilidad, saberse protegida, tener la certeza de que puede salir, trabajar y disfrutar del espacio público sin miedo. Es un desafío complejo, que involucra a todos los niveles del Estado y que exige una coordinación permanente entre el Gobierno Nacional, los Gobiernos Departamentales y la ciudadanía.
En este sentido, en Salto venimos atravesando un tiempo de cambios. Aún queda mucho por hacer, pero es evidente que las señales de orden, presencia institucional y recuperación de espacios públicos ayudan a mejorar la convivencia. Una ciudad más limpia, más iluminada y con servicios que responden es una ciudad que genera prevención. El abandono llama al abandono, pero el cuidado llama al cuidado. Por eso, el esfuerzo de estos primeros meses del Gobierno del Departamental ha estado puesto en devolverle vida y dignidad a lugares que durante años parecían perdidos.
Sin alumbrado adecuado, sin calles transitables, sin plazas recuperadas, sin presencia del Estado, la convivencia urbana se deteriora más rápido. Hoy Salto está comenzando a ordenar su casa, y eso también es parte de una política de seguridad. Las plazas que vuelven a llenarse de familias, la recuperación de espacios que estaban descuidados, el mantenimiento de calles y barrios, la presencia de los equipos municipales en territorio, todo eso incide, quizás de manera silenciosa, en generar un ambiente menos propenso al delito.
Claro que la seguridad, en su dimensión más estricta, es responsabilidad del Ministerio del Interior. Pero desde el Gobierno Departamental también podemos hacer nuestra parte, mejorar la convivencia, ordenar los espacios, fortalecer la iluminación, apoyar el trabajo interinstitucional y promover una cultura de respeto. La seguridad es también comunidad, prevención, diálogo y cuidado mutuo.
Los salteños sabemos que nuestras preocupaciones son legítimas. Nadie quiere vivir con miedo. Pero también sabemos que Salto tiene la oportunidad de encarar este desafío con seriedad y esperanza. Estamos ante un tiempo de cambio, de ordenamiento y de reconstrucción de confianza. Y cuando un departamento se propone recuperar su orgullo y su tranquilidad, la sociedad entera se fortalece.
Porque al final del día, la seguridad no es únicamente sentirnos protegidos, es volver a creer que podemos convivir, construir y crecer juntos en una ciudad que merece vivir mejor. Nosotros estamos haciendo nuestra parte, ahora, el Gobierno Nacional debe mejorar la suya de manera urgente y efectiva.
Miércoles 10 de Diciembre, 2025 289 vistas