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Martes 15 de Septiembre, 2026 609 vistas

Otra vez los allanamientos nocturnos

Por Carlos Arredondo
El pasado 9 de setiembre se reunieron Yamandú Orsi, presidente de la República, y EL presidente del principal partido de la oposición, Dr. Álvaro Delgado.
La reunión fue en la Torre Ejecutiva, y formó parte de una serie de encuentros individuales que Orsi venía manteniendo con dirigentes de los distintos partidos políticos antes de viajar a Nueva York para participar de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Allí Álvaro Delgado volvió a poner sobre la mesa un tema que parecía haber quedado, al menos por un tiempo, archivado: los allanamientos nocturnos.
En tiempos históricos; Recién, en 2024, la ciudadanía dejó claramente expresada en las urnas su posición al respecto. Dijo NO.
Delgado le solicitó a Orsi que convoque a una comisión multipartidaria para buscar un acuerdo sobre un texto que habilite los allanamientos nocturnos y que, posteriormente, sea sometido nuevamente a la ciudadanía. 
¿La excusa? Uruguay necesita "un instrumento" para combatir el narcotráfico y el crimen organizado.
Llamativamente Orsi, no cerró la puerta. Dijo que "no se niega a analizar nada que pueda contribuir" a la seguridad y agregó que "los tiempos cambian, el crimen, el delito ha cambiado", y con esta "sesuda" reflexión el Presidente dejó claro que el FA se apresta a dar una nueva voltereta sobre sí mismo, de esas que hace añicos su historia contra el piso…Otra  mas
Yo sigo pensando que los allanamientos nocturnos no son el camino.
Lo he dicho antes y no encuentro, en lo que ha ocurrido desde entonces, razones suficientes para cambiar de posición. Una cosa es discutir seriamente las herramientas con las que cuenta el Estado para combatir el delito y otra muy diferente es convertir una modificación constitucional en una especie de respuesta automática frente a los problemas de seguridad, que es el verso que este asunto tiene detrás.
Y hay algo que, en esta discusión, me parece que no podemos olvidar.
A los uruguayos ya se les preguntó.
En 2019, el plebiscito de "Vivir sin miedo" incluyó entre sus propuestas la habilitación de los allanamientos nocturnos. Obtuvo el 46,83% de los votos y no alcanzó para reformar la Constitución.
Cinco años después, en 2024, se volvió a consultar a la ciudadanía, esta vez mediante una reforma específica del artículo 11 de la Constitución para habilitar los allanamientos nocturnos.
El resultado fue todavía más contundente: 39,9%.
Es decir: el respaldo no aumentó. Bajó.
Y bajó casi siete puntos porcentuales entre una consulta y la otra.
Esto no significa que un tema rechazado en las urnas no pueda volver a discutirse. Por supuesto que puede. La democracia no congela para siempre ninguna discusión.
Pero quienes vuelven a insistir con la misma idea deberían antes, responder una pregunta ¿qué parte de la voluntad expresada por los ciudadanos NO están escuchando bien?
Porque una cosa es decir que la seguridad cambió. Otra es suponer que, porque cambió la realidad del delito, cambió automáticamente la voluntad de los ciudadanos sobre una herramienta concreta.
Y acá hay un dato que no podemos esconder debajo de la alfombra: cuando los uruguayos tuvieron la oportunidad de aprobar los allanamientos nocturnos, no los aprobaron. Y cuando volvieron a ser consultados, el apoyo fue menor.
Por eso me parece inconveniente que volvamos a presentar esta discusión como si estuviéramos ante una herramienta imprescindible que la ciudadanía todavía no tuvo oportunidad de considerar.
Ya tuvo esa oportunidad; ¡Dos veces! y las dos veces dijo que no.
La propuesta ahora es volver a empezar el camino: comisión multipartidaria, acuerdo político, dos tercios del Parlamento y nuevamente las urnas.
Daría la sensación que los allanamientos nocturnos DEBEN ser ley en este país, y se los debe conseguir a fórceps. Y como parte del fórceps, el Frente Amplio estaría dispuesto a regalarnos su mágica voltereta -inadmisible para cualquier fundador de esa fuerza política)…Solo hay que esperar…y volver a decirles que NO.