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Martes 10 de Febrero, 2026 708 vistas

¿Por qué no podemos verlo?

Por Carlos Arredondo
Hubo épocas, no tan lejanas, en las que decir ciertas cosas era peligroso. No siempre por violar leyes, ni por temor a que venga la policía, ni por censura explícita; El peligro radicaba en la burla de los demás.
Durante siglos, muchas ideas nuevas no fueron refutadas: fueron ridiculizadas. El que las planteaba no era un adversario intelectual, era un loco, un exagerado, o simplemente un conspirador.
De esto la historia está llena de ejemplos; Desde descubrimientos científicos que desafiaban el sentido común, hasta advertencias sociales que incomodaban al poder de turno. Y siempre el mismo modus operandis: No se las combatía con argumentos: se las desactivaba con burla. Y eso, con el tiempo, fue dejando una marca más profunda de lo que creemos.
Porque cuando una idea es ridiculizada durante años, no solo se la desacredita…También -y lo más importante-
se programa la mente colectiva para no verla jamás.
Estamos hablando de lo que los científicos sociales llaman “ceguera cognitiva inducida o inercia del marco mental, una idea que no es nueva; no nació en redes sociales, ni debates recientes; viene de lejos: Uno de los primeros en describir algo muy parecido fue Walter Lippmann, a comienzos del siglo XX, quien aseguraba que las personas no reaccionamos al mundo real, sino a las imágenes mentales que tenemos del mundo. Imágenes aprendidas, repetidas, reforzadas; Lo llamó los estereotipos de la mente.
Décadas después, Thomas Kuhn, desde la filosofía de la ciencia, dio un paso más; Habló de los paradigmas.
Marcos mentales tan fuertes que determinan qué es visible y qué no, qué cuenta como evidencia y qué se descarta automáticamente. Cuando un paradigma domina, los datos que lo contradicen no se analizan: Simplemente no se ven.
En paralelo, desde la sociología, Pierre Bourdieu introdujo el concepto de habitus: estructuras mentales incorporadas, tan profundas que parecen naturales. No pensamos desde ellas: pensamos con ellas, sin darnos cuenta.
Y ya en psicología cognitiva moderna, los experimentos de ceguera atencional demostraron algo inquietante: cuando la mente está entrenada para mirar una cosa, puede ignorar incluso lo evidente. Y esto no ocurre porque falte información sino porque sobra condicionamiento.
En síntesis: No se trata de que no queramos ver; Se trata de que aprendimos a no mirar.
Si amigos lectores: Así funcionan nuestras cabezas -esas en las que tanto confiamos-, convirtiéndonos en presa fácil de cualquier científico social que pretenda manipularnos. Pero cuando quien pretende manipularnos es una corporación -o varias -, con dinero suficiente, y los científicos sociales son una legión; Ahí: justo ahí, podemos decir que estamos en serios problemas.
Y eso es exactamente lo que trato de advertirte desde que comencé con estas columnas el 21 de noviembre de 2023: ¡ESTAMOS EN PROBLEMAS! Y por más que te suene exagerado, nuestros problemas no se reducen solo a nosotros, o a nuestra sociedad occidental: ¡El problema lo tiene toda la especie humana!
Para cerrar; voy a reiterarte algunas de las cosas que ya te he dicho y que te dieron risa: 
-Las vacunas contra el covid generaron -y aun generan- muertes. 
-Las que les dan a los niños, muchas, los enferman. 
-Las mujeres no nacen con pene, ni los hombres con vagina. 
-Los avioncitos a chorros, en realidad, diseminan elementos químicos que atacan el ecosistema, nuestra salud y se utilizan para manipular el clima. 
-El calentamiento global no representa ningún problema para la vida humana. 
-El carbono favorece la vida. 
-Los datos biométricos se utilizarán para controlarnos.
-Las emisiones electromagnéticas de las antenas atacan nuestra biología. 
La carne y la grasa son necesarias para el mantenimiento de una buena salud. 
-Los medicamentos basados en petroquímicos, siempre terminan haciéndonos daño. 
-Algunos tipos de cáncer tienen cura -rápida y barata -…Y podría seguir.
…Yo sé que muchos de estos temas te dan risa, pero ahora sabemos que se trata de tu “ceguera cognitiva inducida o inercia del marco mental”. Abrir los ojos e intentar ver sería un buen comienzo para comenzar a cambiar nuestro triste destino.