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Domingo 04 de Enero, 2026 94 vistas

Predicciones

Por el Dr. César Suárez
Por mi edad, me ha tocado muchas veces vivir las escenas rituales de fin de cada año donde el libreto se repite con escasas variaciones, aunque por razones diversas suele cambiar el elenco de actores, pero las escenas son más o menos las mismas.
Como resulta muy difícil cumplir con todas las aspiraciones de cualquiera porque en general superan largamente las posibilidades reales de cada uno, en la gran mayoría de los casos, suele escucharse, “por fin se termina este año de porquería” como si el 31 de diciembre cerrara una cortina infranqueable y en el año que comienza, se abriera la puerta al paraíso, pero pronto nos damos cuenta que sólo era un simple cambio de fecha.
A pesar de las previsiones, la vida futura de cualquiera se configura minuto a minuto en forma muy aleatoria y la incertidumbre acerca de lo que vendrá suele generar ansiedad acerca de nuestro destino y el del entorno por lo que no es raro ver como se recurre a ciertas estrategias para intentar escudriñar acerca de lo que nos espera y adelantar algo sobre la suerte futura.
Uno suele observar dentro de las conversación temas zodiacales, el signo que a cada uno le tocó de acuerdo a su fecha de nacimiento y las características de la personalidad, aunque uno suele observar que 2 personas pertenecientes al mismo signo, tienen características y conductas que poco o nada que ver uno con otro, para salvaguardar el trance, los entendidos, dicen que depende de la ascendencia que es otro signos de acuerdo a la hora de nacimiento y si faltaba poco para la confusión, se mete en el medio, el horóscopo chino que termina tomando en cuenta el año de nacimiento que también se divide en 12 y es representado cada uno por un animal que a su vez tienen su personalidad que se transfiere a humano nacido en ese año.
Pero tampoco se conforman con eso, a cada animal lo condimentan con ciertas características de la naturaleza, fuego, agua, metal, tierra, madera,
Este año, el 17 de febrero, comienza el “caballo de fuego” pero 12 años atrás, en 2014, el caballo era de madera, y 24 años atrás, en 2002, el caballo era de agua, y 36 años atrás, en 1990, el caballo era de metal y 48 años atrás, en 1978, el caballo era de tierra, y en 1966, al igual que el de este año, era caballo de fuego.
Después, hay que mezclar y hacer la ensalada para saber que sale.
Ahí surgen los “especialistas” en predecir el futuro, escriben libros, los ponen a la venta y son bestsellers en cualquier librería porque la gente quiere saber, aunque no tenga nada que ver con la realidad de cada uno, es como la necesidad de leer un cuento o más de uno que en ocasiones no coinciden y de repente, unos les da bien, pero otros les da mal, parece una reminiscencia de la niñez cuando pedían volver a escuchar el mismo cuento una y otra vez intentando quedarse con la mejor versión.
Debo confesar que de todas las técnicas predictivas yo no entiendo nada y toda la información aportada en esta columna la he buscado y obtenido a través de internet.
Según mi fecha de nacimiento, en el horóscopo, yo pertenezco al signo géminis con probable ascendente en cáncer o leo, según lo encontrado en internet, en el horóscop chino, soy un buey de tierra y a continuación, copio lo que dice del perfil “prudente, lógico, observador, inteligente, trabajador y leales a la familia aunque a veces puede ser terco y poco expresivo”, pero por géminis soy “es un signo de Aire, regido por Mercurio, conocido por su inteligencia, comunicación y versatilidad, con una naturaleza curiosa, adaptable y sociable, pero también con tendencias a la indecisión, la dispersión y la superficialidad debido a su dualidad y necesidad constante de estímulo mental”. 
¿A quién le hago caso?, ¿soy de aire o soy de tierra?, ¿soy lógico o soy indeciso?, ¿soy terco o soy adaptable? 
Mejor preferiría transitar por el libre albedrío adaptándome a las circunstancias que el futuro me ponga por delante y que los astros sigan su curso girando tranquilos alrededor del sol.