Pasar al contenido principal
Miércoles 22 de Julio, 2026 70 vistas

Proceso de renovación de turbinas en la represa de Salto Grande tiene varias empresas interesadas en la operación

Construida entre 1974 y 1983 e inaugurada oficialmente en 1979, la represa de Salto Grande es una de las principales fuentes de energía eléctrica del país. Situada sobre el río Uruguay, también abastece de electricidad a Argentina. Desde el momento de su puesta en marcha, la estructura opera con un conjunto de 14 turbinas Kaplan de 135 megavatios cada una. Esas turbinas fueron fabricadas en la antigua Unión Soviética en un momento en que ambos países rioplatenses estaban en período de dictadura. Actualmente, y a pesar de un mantenimiento considerado modelo a nivel internacional, el equipamiento alcanzó el final de su vida útil de diseño.
PROCESO DE MODERNIZACIÓN
Tal como se ha informado en varias ocasiones, la represa se encamina hacia el mayor proceso de modernización desde su puesta en funcionamiento. El proyecto demandará una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares, que será financiada en partes iguales por Argentina y Uruguay, con el objetivo de extender por varias décadas la vida útil de la central hidroeléctrica. El presidente de la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande, el uruguayo Gonzalo Casaravilla, explicó que el plan no contempla el reemplazo total de los equipos, sino la compra de dos turbinas nuevas y la reconstrucción integral de las otras doce, con la finalidad de que duren 30 o 40 años más. La denominada Etapa III del programa de modernización está prevista para desarrollarse entre 2030 y 2040.
VARIOS INTERESADOS
Por el momento no existen contratos adjudicados ni empresas seleccionadas, aunque ya comenzaron a surgir posibles interesados en una de las mayores obras de infraestructura energética que tendrá la región durante la próxima década. La CTM será la responsable de llevar adelante el proceso licitatorio, que deberá ser coordinado por las autoridades de ambos países. Las etapas actualmente en ejecución son financiadas mediante créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Ese mecanismo deja fuera de competencia al fabricante original de las turbinas, ya que Rusia no integra el organismo financiero. En ese contexto, Estados Unidos aparece como uno de los posibles actores del futuro proceso. La empresa mendocina IMPSA, que fabrica equipos para la represa de Yacyretá y cuenta con experiencia en tecnología de origen soviético, figura entre las alternativas.  Como parte de las obras previas, el pasado 2 de julio cerró el plazo para presentar ofertas de la licitación internacional correspondiente al contrato SG 800, destinado a la renovación de subestaciones eléctricas por 52,9 millones de dólares. Hasta el momento, la CTM no difundió el resultado de la apertura de sobres.