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Domingo 04 de Enero, 2026 194 vistas

Regalo con plata ajena

Por Dr. Fulvio Gutiérrez         
Dentro del plazo que establece la Constitución de la República, el Parlamento aprobó el proyecto de ley que describe en detalle el presupuesto general del Estado. El tema dio para mucho, y la discusión transcurrió entre el gobierno que defendía lo proyectado, y la oposición que cuestionaba la falta de previsiones económicas y financieras para una cantidad incontable de reparticiones del Estado, y reclamaba recursos para planes de desarrollo que, a su juicio, debieron preverse. 
En definitiva, el proyecto fue aprobado. Como el gobierno se negó a enviar mensajes complementarios para satisfacer los requerimientos de la oposición, se recurrió el viejo y no muy aconsejable mecanismo de sacarle a uno para darle a otro, pero sin modificar el monto total. Alguna repartición sufrió una quita, y otra se benefició de esa quita. En medio de todo eso, se llegó a algunos acuerdos entre la oposición y el gobierno, que aseguró al final, que se iba contar con el número de votos necesarios. Y se contó con esos votos, y la ley de presupuesto está aprobada. 
Al filo del plazo constitucional, como es costumbre. Atrás quedaron discusiones, algunas demasiado acaloradas, algunos insultos, y ciertas actitudes de algunos legisladores que no debieron suceder. La población observó lo ocurrido, a veces con sorpresa, otras con críticas duras, pero, en definitiva, la sangre no llegó al río. El país tiene presupuesto Acotado, insuficiente, pero tiene presupuesto
Atendiendo a eso, todo indicaba que la conducta de quienes ahora son jerarcas de la administración, iba a estar acorde a las discusiones vividas a nivel parlamentario, y entonces, iban a cuidar el peso como si fuera propio. Hete aquí que no fue así. En verdad fue al revés.
A través de los medios de comunicación, se conocieron ejemplos de gastos desmesurados en decisiones y actitudes no acordes a la realidad presupuestal. Gastos en viajes al exterior con delegaciones exageradas en número de funcionarios, montos elevadísimos en el pago de pasajes aéreos (US$ 40.582 en la Cámara de Representantes), situaciones insólitas como cuando el Consejo de Ministros no pudo funcionar por que la mitad de los ministros estaban de viaje fuera del país, contratación de funcionarios para cubrir los cargos que el propio presupuesto había creado a través de organismos denominados “agencias” descentralizadas del Poder Ejecutivo y ajenas a los controles parlamentarios, y varios etcéteras de similar naturaleza.
Pero ya al filo del fin de año, se hace pública una vieja costumbre, como lo es la manía de hacer regalos por las fiestas de fin de año. Y todo “reventó” cuando la Cámara de Representantes compró 600 sets de parrilla (una tablita con un tenedor y un cuchillo), como regalo para los diputados, para los funcionarios y para los militares del Batallón Florida, que es la guardia que custodia al Poder Legislativo. ¡Vergonzoso! Un diputado uruguayo gana mensualmente $358.000 en números redondos, o sea aproximadamente US$ 9.500, suma que está entre las mayores de América Latina. ¿Acaso no va a poder comprarse un set de parrilla? ¡Esto, más que un regalo, es una vergüenza! Los funcionarios de la Cámara ganan una retribución que va de $70.000 a $170.000 aproximadamente, también en números redondos, porque hay adicionales que dependerán del cargo, grado y jerarquía, y los soldados del Batallón Florida, tienen remuneraciones de acuerdo al grado y antigüedad, pero va desde $60.000 a $80.000 aproximadamente. El set parrillero, tiene un costo de aproximadamente $1.000, dependiendo de la calidad de cada uno. Por otra parte, si se compraron 600, seguramente le hicieron precio a la Cámara de Representantes. ¡Es una vergüenza! Hubo tres diputados que quisieron devolver el regalo, pero la secretaría de la Cámara no se los aceptó pues no tenía prevista una devolución de un regalo. Como dice un chiste que anda por ahí, “no tiene goyete” 
No puedo dejar de señalar que la orden del gasto es competencia del presidente de la Cámara; que no es la primera vez que se decide semejante regalo, y que históricamente, los presidentes de la Cámara que se opusieron a continuar con esta absurda costumbre, fueron Alejandro Sánchez del Frente Amplio, Ope Pasquet del Partido Colorado y Martín Lema del Partido Nacional. En fin. Tal vez alguien piense que no vale la pena escribir sobre un tema como el referido. Pero bueno es que se sepa que hay gobernantes que tiene asumido que se puede hacer regalos con plata ajena. Porque, en definitiva, quien paga eso, somos los contribuyentes de este país y no quien o quienes inventaron el regalo. Repito: “no tiene goyete”.