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Viernes 11 de Septiembre, 2026 93 vistas

¿Senadores y Diputados de fiesta en el exterior?

Por Pablo Perna
En lo que va de este Gobierno, hasta el mes de julio, el Parlamento uruguayo ha gastado más de 620 mil dólares en viajes al exterior de senadores y diputados, financiando un total de 241 viajes internacionales: ¿Por qué cuernos viajan al exterior existiendo un Ministerio de Relaciones Exteriores? ¿Qué han traído de positivo al país esos viajes que pagamos todo el pueblo? La radiografía de las misiones muestra además una clara preponderancia partidaria, la bancada del Frente Amplio concentró la mayoría de esos viajes, superando ampliamente los viajes acumulados por todos los partidos de la coalición juntos.
En este escenario estalló el cruce entre los senadores Pedro Bordaberry y Daniel Caggiani. El legislador colorado encendió la mecha en la red “X” al publicar las planillas con el detalle de días y costos en el extranjero, acusando a los legisladores del Frente Amplio, con Caggiani y la vicepresidenta Carolina Cosse a la cabeza de los que más han viajado, liderando la lista de los privilegiados viajeros con los recursos del pueblo. “No viajes más con el dinero de los uruguayos”, fustigó Bordaberry, proponiendo cortar el mal de raíz, prohibir categóricamente que el Estado financie trayectos al exterior para legisladores, salvo excepciones votadas por dos tercios: “Si consideras que tenés que viajar, págatelo”, remató.
Caggiani no tardó en responder en las redes tildando a Bordaberry de mentiroso, defendiendo el rol de las misiones parlamentarias y retrucándole con el cobro del subsidio del 85 % que el senador colorado percibió al dejar su banca en 2020. Bordaberry zanjó la disputa en la red social con una respuesta cargada de ironía: “Juan, Chu, Fri, for y tus viajes lo siguen pagando los uruguayos, Danielito”. Más allá del cruce verbal, el fondo de la cuestión revela la distancia entre el discurso y la austeridad efectiva que promulga la izquierda. 
Recuerdo cuando organizamos en Salto la “Mesa Malaquina”, acordamos que el que saliera Diputado titular de los que allí estábamos sentados, se obligaría a proponer bajar los sueldos y beneficios a los legisladores; de nuestra interna me ganó Horacio de Brum por 23 votos; hoy siendo él diputado ha venido empujando un enfoque directo contra los privilegios y gastos prescindibles del Palacio Legislativo, proponiendo reducir el beneficio que tienen senadores y diputados luego que dejan sus cargos, de cobrar el 85 % de su sueldo por un año como lo es hoy, reducirlo a 6 meses. También exigió cortar con gastos superfluos como los obsequios de fin de año y los servicios de cátering y agasajos en la Cámara de Diputados. La propuesta todavía es tibia y de Brum se ha quedado corto en lo que se había obligado a cumplir con sus impulsores, pero es entendible y comienzos tienen las cosas; todavía falta tiempo.  
Existe una histórica lección sobre el valor de la sobriedad pública que conviene recordar. Benjamín Franklin, quien fue padre Fundador de los Estados Unidos y cuyo rostro se inmortaliza hoy en el famoso billete de cien dólares, fue enviado en 1776 a la deslumbrante corte de Versalles como primer embajador de la naciente república. 
Mientras los legisladores norteamericanos que lo acompañaban gastaban fortunas en carruajes alquilados, servidumbres y pelucas de lujo para impactar a los franceses, Franklin se presentó vistiendo un sobrio traje de paño café y un gorro de piel, rechazando cualquier lujo personal. Su figura desató un auténtico fervor, la aristocracia y los intelectuales franceses vieron en él la encarnación viva de la virtud republicana y de los ideales de los filósofos contractualistas como Jean Jacques Rousseau y Voltaire. Franklin se convirtió en una verdadera estrella en Versalles no por deslumbramiento de riqueza, sino por demostrar que el verdadero poder de una nueva nación residía en la sobriedad republicana. La postura de Franklin dejó una lección que atravesó los siglos, quien necesita rodearse de lujo pagado por el pueblo para sentirse importante, solo demuestra lo pequeño que es como hombre, desaparecido el poder desaparece la persona.