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Miércoles 01 de Abril, 2026 565 vistas

Sin traumatólogo de guardia y pacientes "calmados" hasta la semana próxima

Lo que comenzó como una denuncia por esperas interminables en la Emergencia del Hospital Regional de Salto (HRS) ha escalado al reclamo de una crisis de atención especializada que dejaría a los usuarios en una situación de total vulnerabilidad. La misma paciente que días atrás visibilizó el colapso del sistema ha vuelto a alzar la voz para denunciar un hecho que califica como «insólito»: la ausencia absoluta de especialistas para casos de urgencia.
La gravedad del relato actual trasciende la demora cronológica para entrar en el terreno de la carencia de servicios básicos. Según el nuevo testimonio de la usuaria, el centro asistencial careció de traumatólogo de guardia durante todo el pasado domingo y la situación no habría mejorado en las consultas programadas de las últimas horas.
DIAGNÓSTICOS POR TELÉFONO Y SOLUCIONES PALIATIVAS
El caso que expone la denunciante es alarmante desde el punto de vista clínico. Ante la sospecha de una lesión grave —específicamente una rotura de meniscos—, según la denunciante la respuesta del hospital no fue la intervención de un especialista presencial, sino una consulta telefónica. «Es lo más insólito del mundo. No hubo traumatólogo de urgencia el domingo y no hay hoy en la consulta. Consultaron con uno por teléfono y la orden fue: ‘dale un calmante hasta el martes’», relató la mujer con visible indignación tras acudir a la dirección del hospital en busca de una solución.
La «solución» institucional, según la denuncia, consiste en administrar analgésicos para mitigar el dolor de una lesión mecánica que requiere evaluación física y estudios de imagen, postergando la atención especializada por una semana más. Para la paciente, el mensaje de la administración es claro: la urgencia no existe si no hay quién la atienda.
UN «DESASTRE» INSTITUCIONAL 
La recurrencia de estas denuncias pone en tela de juicio la capacidad de gestión del Hospital Regional de Salto. No se trata ya únicamente de una sala de espera llena, sino de la supuesta falta de rubros o de profesionales para cubrir guardias esenciales en una ciudad con alta siniestralidad y demanda traumatológica.
La usuaria, que ha decidido llevar estas pruebas a los medios de comunicación y a la opinión pública, define la situación actual del hospital como un «desastre». La falta de respuestas presenciales y la dependencia de interconsultas telefónicas para casos de emergencia médica dejan a los usuarios del sistema público en un estado de desamparo que, según advierten, podría derivar en complicaciones crónicas para los afectados.