Licenciadas en Psicología
Florencia Rodríguez y Lucía Paiva
Centro Integra Salto (091 289 604)
Cuando pensamos en un psicólogo infantil, muchas veces imaginamos a un niño jugando mientras un profesional observa. Y es así. Pero detrás de ese juego hay mucho más: un proceso de escucha, de comprensión y de acompañamiento que no involucra solo al niño o al adolescente, sino también a su familia, a la escuela y a todo lo que forma parte de su vida cotidiana.
Desde esta columna queremos acercar algunas ideas para entender mejor qué es la salud mental en la infancia, despejar dudas sobre la psicoterapia y compartir una mirada que pueda ser útil para las familias en el día a día.
Así como acompañamos el crecimiento físico de nuestros hijos e hijas con controles de salud, también podemos acompañar su desarrollo emocional. La salud mental es parte de la salud, y se construye desde los primeros años: a través de los vínculos, las experiencias y los recursos que cada niño va desarrollando para atravesar los desafíos propios de crecer.
Solemos asociar la consulta psicológica con momentos de crisis o de mucho malestar. Pero no tiene que ser así. La psicoterapia también puede ser un espacio para conocer mejor a nuestros hijos, entender lo que les pasa, acompañarlos en las distintas etapas de su crecimiento y fortalecer los recursos de toda la familia.
Muchas familias se preguntan cuándo es el momento de consultar. No hay una respuesta única ni una lista de situaciones que lo indiquen. Pensamos que consultar puede ser valioso siempre que haya ganas de entender mejor lo que un niño o adolescente está viviendo, acompañar algún cambio importante en su vida, recibir orientación ante alguna inquietud sobre su desarrollo, o simplemente contar con un espacio para pensar, junto a un profesional, cómo acompañarlo mejor.
En la psicoterapia con niñas, niños y adolescentes, el juego, el dibujo, los cuentos y la conversación no son formas de entretener: son las herramientas del trabajo. A través de ellos, cada uno puede expresar, explorar y elaborar lo que siente de una manera acorde a su momento de vida. Con los adolescentes, el abordaje se adapta a sus características, promoviendo un espacio de escucha genuina, confianza y reflexión.
En Centro Integra entendemos que cada niño y cada adolescente es mucho más que el motivo por el que consulta. Por eso trabajamos con una mirada integral: consideramos que el desarrollo está influido por muchas dimensiones a la vez — la familia, la escuela, los vínculos, las emociones, el contexto — y todas ellas importan. Cuando es necesario, el trabajo incluye el intercambio con las familias y la articulación con otros profesionales e instituciones, para que el acompañamiento sea coherente y tenga sentido en la vida real de cada chico.
Una de las modalidades que desarrollamos es la psicoterapia en duplas: dos niños o adolescentes comparten el espacio terapéutico. No es algo que se improvisa — se planifica cuidadosamente en función de las características de cada uno. Y ofrece algo que el trabajo individual no siempre puede dar: el encuentro con un par. En ese encuentro, los chicos pueden desarrollar habilidades de comunicación, aprender a resolver conflictos, fortalecer la empatía, tolerar frustraciones y ensayar nuevas formas de relacionarse, todo en un entorno seguro y acompañado.
Cuidar la salud mental desde la infancia es reconocer que las emociones también necesitan un lugar. Significa fortalecer los vínculos, promover recursos para atravesar los desafíos cotidianos y ofrecer oportunidades para que niñas, niños y adolescentes crezcan entendiéndose a sí mismos y encontrando formas saludables de expresar lo que sienten.
Así como enseñamos a los chicos a cuidar su cuerpo, también podemos enseñarles que sus emociones importan, que pedir orientación es una posibilidad y que la salud mental se cuida cada día, en los vínculos, en la escucha y en el trato cotidiano.