Ante la grave agresión sufrida por una estudiante de nuestra Facultad ocurrida en la tarde de ayer martes 1 de setiembre en el edificio Alpargatas, e investigada por la fiscalía de violencia doméstica y violencia basada en género, queremos expresar nuestra profunda conmoción, solidaridad y cercanía con ella, su familia, sus amigos y compañeros y compañeras, así como nuestro más firme repudio a toda forma de violencia.
EXTREMA GRAVEDAD
Lo ocurrido constituye un hecho de extrema gravedad que compromete a toda nuestra comunidad universitaria. La violencia que atraviesa nuestra sociedad, y particularmente la violencia ejercida contra las mujeres, no puede ser naturalizada. La Universidad debe ser un espacio seguro, respetuoso y comprometido activamente con la prevención de las distintas formas de violencia. Compartimos, en este sentido, la necesidad expresada por estudiantes, docentes, egresados, funcionariado y autoridades de no continuar las actividades como si nada hubiera sucedido, generando espacios que permitan reconocer la gravedad del episodio, reflexionar colectivamente y revisar las herramientas institucionales de prevención, protección y respuesta. Consideramos necesario abordar lo ocurrido con perspectiva de género. Si bien las circunstancias y motivaciones del hecho deberán ser esclarecidas por la justicia, no puede desconocerse que se trató de una agresión de un varón hacia una mujer, en un contexto social en el que la violencia hacia las mujeres continúa siendo una realidad que debemos reconocer, prevenir y enfrentar colectivamente.