Por el Padre Martín Ponce De León
Hoy debería mandar al Diario un artículo sin palabras puesto que no debería ser yo quien escribiese.
Podría redactar diversos renglones donde, de diversas maneras, agradeciese a Dios por todo lo que me ha enseñado a lo largo de tanto tiempo, pero ello carecería de sentido si se limitase, únicamente a ello, ya que lo importante no es lo aprendido sino la puesta en práctica de todo ello.
Sé que podría escribir sobre los muchos intentos que han existido a lo largo de mi vida, pero no podría ignorar los muchísimos errores que, también, he cometido.
Podría justificar a algunos de esos errores y hacer tal cosa puesto que los errores, por más justificación que puedan tener, nunca dejan de ser errores. Ellos pasan a ser, también, parte de mi yo.
Podría redactar algunos renglones sobre la satisfacción personal que me produce el poder experimentar ser yo y que ello me haga saberme muy feliz. He aprendido, me he equivocado, pero no puedo evitar saberme muy dichoso de ser lo que soy.
Es evidente que, tal vez, mi sentir carece de mucho sentido si ello no lo hubiese sabido transmitir o hacer llegar a otros y tal cosa, solamente lo podrían redactar otras personas y no yo.
Debo reconocer que, sin duda, como en todas las situaciones, he podido transmitir lo que, para mí, es lo esencial desde mis posibilidades, pero, también, a muchas personas no he sabido brindar lo esencial o, tal vez, lo he defraudado con mi trato o lo que le brindé. Esto debería redactarlo alguien para que no fuese una cuestión personal por más íntima que puede resultar.
La realidad y lo dispuesto por Dios me ha llevado por diversos caminos donde, en cada lugar, he debido conocer la realidad, aprender a escucharla y, por sobre todas las cosas, buscar poder responder a alguna de las necesidades que se planteaban. Nunca elegí ni lo más fácil ni lo más cómodo, sino que intenté optar por aquello donde se era más útil.
Han sido realidades muy diversas que pretendían responder a situaciones bien concretas que surgían y reclamaban una presencia. Cada respuesta ha sido un intenso aprendizaje para mí.
Aprendizaje de una comunidad que buscaba identificarse con la búsqueda y con los caminos asumidos. Aprendizaje en la realización de la propuesta ya que, desde su novedad, había que ir aprendiendo y mejorando. Sobre la manera en que supimos vivir y ejercitar ese aprendizaje, deberían ser otros los que se encargasen de redactar algunos renglones.
Así como Dios, a través de la vida, nos va brindando oportunidades de aprender, de ir creciendo como personas, de ir madurando e intentando ser nosotros mismos, Dios, también, nos regala oportunidades de poder poner en práctica lo que hemos aprendido. Jamás podremos decir que hemos llegado, puesto que siempre nos encontramos con esas limitaciones personales que nos hacen saber que aún tenemos algo para corregir, modificar o descartar. También nos encontramos con realidades que nos ayudan a sabernos realizados y, por lo tanto, realidades que debemos profundizar, valorar y disfrutar.
Por todo esto es que deseo enviar este artículo sin renglones escritos para que, tal vez, alguien más lo redacte por mí. Hoy, en mi vida, este es un día muy significativo y no quisiera oscurecerlo con un artículo que no corresponde por eso es que envío este artículo en blanco.
Sábado 20 de Diciembre, 2025 190 vistas