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Lunes 22 de Diciembre, 2025 42 vistas

Desde la incertidumbre

Por el Padre Martín Ponce De León
Me recordaron debía redactar el artículo para que ocupe su lugar el día lunes. Respondí que lo iba a escribir luego de terminado el “Pesebre viviente”.
Ya tenía el tema y ello me resultaba un gran avance y no me importaba se acortasen los tiempos de redactar el mismo. Generalmente lo más complicado es encontrar el tema.
El viernes realizamos el ensayo y una de las realidades dominantes era lo que todo decía sobre el clima. Anunciaban lluvia para el día siguiente y mirar en los celulares los pronósticos es casi inevitable.
“Ayer daban lluvia a partir de las 15 horas, pero hoy la corrieron a las 18”. “En mi celular dicen que comenzaría a llover a las 23”.
“Las lluvias que anuncian son, apenas unos chubascos”. “Podría caer un chaparrón y luego no llover más”.
Con la mayor buena voluntad del mundo el tema del clima era lo más importante de la tarde. Había que decidir y, solamente había un pronóstico que variaba según la aplicación que se tuviese en el celular.
El calor y la humedad de la tarde nos hacía suponer que la lluvia se estaba acercando, pero no sabíamos, con certeza, lo que demoraría en llegar.
El sábado, en las primeras horas, el clima volvió a ser tema recurrente por más que el cielo, solamente lucía algunas nubes dispersas en el celeste.
Que a las tres, que a las seis, que a las once. Volvían los mismos horarios del día anterior y ello hacía se continuase con la incertidumbre. “Esperamos hasta las 16 y allí resolvemos”
Cerca de la una, cuando aún faltaba mucho para la primera hora señalada, desde una ventana veo pasar a una señora cobijada por un paragua. La lluvia había llegado y ya no se retiró más hasta entrada la noche.
Por momentos los truenos, los relámpagos y la abundante caída de agua, hacían saber de que no había duda en cuál habría de ser la determinación final. Había que suspender.
Fue, así, que se pasó a otra incertidumbre. “¿Qué hacemos?” “¿Lo pasamos para otro día?” “Nos ofrecen la Catedral para que lo realicemos allí” “Mañana va a estar todo empapado” “Hay que averiguar si está libre el lunes o el martes” “Para mañana anuncian más lluvia que hoy”
Tenía un tema y se me pasó por agua. La incertidumbre era el tema del momento. Había que decidir hacia el futuro buscando el menor margen de error en ello. Pero el clima no es un tema que decidimos los humanos conforme nuestra conveniencia. Es un algo que forma parte de nuestra vida y, ante él, no tenemos otra opción que aceptar su presencia sea cual sea.
La voluntad de Dios utiliza, también, al clima como una manera de hacernos llegar su voz. La realidad sucede para algo y debemos saber buscar su razón. 
Debo reconocer que, aún, quedan algunos muy pocos detalles por ajustar y, ahora, tenemos tiempo.
Debo reconocer que la elección de la fecha había sido para ocultar un aniversario que no me agradaba ser centro. Dios, que hace las cosas bien, me mostró no necesitaba ocultar nada puesto que Él se encargaba de ello.
Iba a escribir sobre el “Pesebre viviente” que habríamos de realizar y solamente nos quedó la incertidumbre y, sobre ello, debía realizar este artículo.