Por el Padre Martín Ponce de León
Transcurría el día y, me llamaba la atención, en ningún momento había encendido el televisor.
Ya eran cerca de las 16 horas. Me iba a poner a tomar unos mates y le comento de la oportunidad de encender el televisor.
Parte de esta columna ha sido tomada de otra escrita
y publicada en este mismo espacio hace 18 años, (en el año 2003) y hoy la retomo con un motivo muy especial que
revelaré al final de la misma.
Por el Padre Martín Ponce De León
Una de las realidades más exigentes es poder responder a las verdaderas necesidades de esos seres a los que, comúnmente, defino como “piden pan”
Son seres que sabemos poseen necesidades y carencias.