Por Armando Guglielmone.
Que estos tiempos que vivimos son muy difíciles nadie puedo no verlo, como proféticamente fue escrito, cada día que pasa el mundo está peor, la maldad campea a sus anchas y ninguno de los que puede hacer algo para por lo menos “tapar el ojo” lo hace. Y los animales no son la excepción, si a los humanos se les realizan atrocidades, que podríamos esperar para estos. Hará cuestión de unas dos semanas que, en Brasil, en uno de los balnearios más reconocidos, sucedió un hecho que activó la reacción de toda una sociedad. Un grupo de adolescentes mató, luego de torturar, a un perro, luego de haber intentado ahogar otro en la playa el cual gracias a Dios pudo escapar. Estos perros son conocidos como perros comunitarios, son animalitos que viven cerca de la playa, tienen sus casitas donde descansar y son cuidados y alimentados por los habitantes de ahí. Son muy sociables y juguetones, no molestan a nadie y agradan a todos los veraneantes, excepto a estos mal nacidos que no encontraron mejor entretenimiento que provocar dolor y muerte.
Las filmaciones que se han dado a conocer públicamente los muestra caminando por la playa de noche haciendo sus maldades, comportándose como sádicos, sin imaginar que eran filmados por cámaras de seguridad. Luego que fueron identificados fueron detenidos, excepto unos que se habían ido a Disney y se esperó su regreso para ser también detenidos. Los familiares de estos angelitos incluso amenazaron a testigos para que no declararan, incluso uno era policía militar. Total, que hay solo un acusado de haber matado a Orelha, tal el nombre del perrito asesinado, del cual se descubrió que sus padres estaban ya planeando enviarlo a Australia para huir de la pena.
Es increíble el paralelismo con tantos casos que asocian dinero y poder a maldad sin justicia actuando. Es que así se van creando los futuros Jeffrey Epstein de la vida, personas que de jóvenes no tienen miramientos en matar un perro por diversión y luego ya de grandes quién sabe qué maldad puede gustarles hacer. Y este caso tomó noticia nacional en Brasil porque toda una comunidad reaccionó, si no de seguro que quedaba como una nota más de la maldad de la gente.
Y acá también pasan cosas, lo que ocurre es que no trasciende, y si lo hiciera seguramente no pasaría a mayores. Quienes deben ocuparse de cuidar de los animales y que no se les maltrate sirven solo para nada, cobran el sueldo, aparecen a mostrarse cuando algún perro provoca un ataque para así justificar su existencia y poco más. Hace muy poco alguien dejó en un cruce de avenidas una caja con cachorros, que, si nadie los hubiese visto y auxiliados, con 40 grados de temperatura hubiesen muerto.
Quienes deben velar para que esto no ocurra y si ocurre, encontrar quien lo hizo para ser responsabilizado legalmente brillan por su ausencia. Así pues, la maldad prevalece y nadie hace nada, si no importan personas, que pueden importar perros, u otros animales. Indudablemente, este mundo yace bajo el poder del Inicuo.
Lunes 09 de Febrero, 2026 136 vistas