Por el Padre Martín Ponce de León
Mientras voy permitiendo se detenga el vértigo de la actividad del “Pesebre viviente” y se vayan decantando algunas de las muy pocas imágenes que he podido conservar en mi interior, solamente el motivo de este artículo para hacerles llegar un sencillo deseo.
Sabía corría un riesgo y se habían encargado de hacérmelo recordar, pero estaba decidido a correrlo y nada me habría de modificar mi determinación. “No podés poner como protagonistas a esos personajes que no te ofrecen seguridades. Te pueden fallar”
El día del ensayo estaba convencido no habrían de fallar. Alcanzaba con ver su compenetración con lo que debían hacer y la alegría que tenían que, digo la verdad, ya era más que suficiente ello.
Sucede que muy pocas veces tienen la oportunidad de ser protagonistas y, ahora, no solamente la tenían sino, que, además, irían a ser protagonistas delante de otros.
Ese día manifestaban su estar nerviosos ante la posibilidad de equivocarse u olvidar lo que debían hacer.
Sus reiteradas preguntas sobre detalles concretos me llevaban a perderme y dudar de mis respuestas. Por más claro que tenía el desarrollo u el orden de las entradas y salidas, muchas veces me encontré dudando de algo que, en teoría, tenía muy claro. Sin lugar a dudas era la forma de hacer ver su estar involucrados en lo que habrían de hacer. Yo, disfrutaba de verlos con tanto nervio y tanto compromiso.
El sol daba de lleno sobre el lugar donde nos encontrábamos y ello hacía que el calor se sintiese con intensidad. Quienes debían realizar las respectivas instalaciones buscaban cualquier hilo de sombra para realizar un alto, secarse la transpiración, tomar algo de agua y continuar la tarea.
Solamente los niños actuaban como si el calor no existiese para ellos. Daba lo mismo estar al rayo de sol que a la sombra ya que ocupaban el tiempo corriendo o andando con cualquier pretexto y en cualquier dirección. Verlos hacía que uno sintiese un algo más de calor.
Poco a poco iba llegando la hora y era necesario apurar algunos detalles. Sin ellos era imposible comenzar.
“Bueno, comenzamos” desde ese momento, hasta el final, todo fue surgiendo conforme lo previsto. Se deslizaron algunos errores, pero ellos son, solamente, para aquellos que estamos muy inmersos en lo que ha de hacerse.
Los diversos protagonistas supieron desempeñarse conforme lo esperado de ellos. Nuestras limitaciones, ellos supieron superarlas con crecer y pudieron brindar un mensaje de delicadeza, amor, paz y protagonismo.
Navidad es realidad cuando logramos ser protagonistas (siempre que no busquemos desplazar al principal y primer protagonista) de la misma. Para que Navidad sea posible somos necesarios con nuestra realidad, aunque sepamos está colmada de limitaciones.
Navidad no es un recuerdo de un hecho del pasado, sino que es de ayer que experimentamos hoy y prolongamos cada día. Por ello está bueno mirar el ayer, revivirlo hoy y prolongarlo en cada momento de nuestro mañana.
Navidad son sueños que se hacen realidad puesto que, los mismos, se ven desbordantes de amor y delicada cercanía. Así como el Niño debe ser ayudado a crecer, los sueños deben ser ayudados a que se construyan y sean en nosotros.
Espero haya tenido una FELIZ NAVIDAD y pueda prolongarla en lo cotidiano de su vida hecha cercanía con los demás.
Sábado 27 de Diciembre, 2025 199 vistas