En pleno invierno y con el impacto de las heladas sobre la calidad forrajera, mantener la condición corporal del rodeo de cría es más exigente, y esa dificultad crece ante rodeo con problemas parasitarios.
El Dr. Ramiro Orihuela, médico veterinario, integrante de Cooperativa CALSAL en el área de nutrición animal, advirtió que este es un momento decisivo para intervenir en la alimentación y sanidad de las categorías más sensibles del sistema, como lo pueden ser las vaquillonas de primer y segundo invierno.
«El invierno y las heladas trajeron una pérdida importante en la calidad de la pastura», aseguró Orihuela, quien remarcó que, si bien en algunas zonas aún hay buena disponibilidad forrajera, no se puede depender solo del campo natural para mantener los parámetros productivos. «Hoy enfrentamos muchas veces la decisión de suplementar las categorías de recría. Las terneras y vaquillonas son las que van a defender el rodeo de cría a futuro», subrayó.
Más allá de la nutrición
Orihuela advirtió claramente que estas categorías no pueden ser descuidadas. Desde su punto de vista, «hay una conciencia creciente del productor sobre el cuidado de las hembras jóvenes, pero el manejo sanitario debe acompañar al nutricional para lograr los objetivos».
El profesional insistió que aún resta consolidar un enfoque integral en el cual se incluya la sanidad del rodeo, «está muy demostrado que estas categorías hay que cuidarlas, no solo en lo nutricional. También deben estar limpias de ecto y endoparásitos», enfatizó.
En cuanto a la estrategia alimenticia, el especialista recomienda suplementar sobre campo natural con una ración equivalente al 1% del peso vivo del animal. El objetivo es claro: llegar al entore con un desarrollo y peso adecuados. Pero advirtió que, sin un adecuado manejo sanitario, estos esfuerzos pueden no rendir los resultados esperados.
«Hemos observado que, incluso con buenos manejos nutricionales, hay pérdidas de kilos por problemas sanitarios», explicó. En particular, mencionó el recrudecimiento del problema de la garrapata, que está generando complicaciones para alcanzar los objetivos de ganancia diaria de peso. «Se viene dificultando bastante el control, y eso atenta directamente contra el desarrollo de las vaquillonas», indicó.
Pesaje, planificación y suplementación
«Nos quedan 45 días de invierno prácticamente. Lo primero que debe hacer el productor es pesar los animales, definir el objetivo de peso y la fecha de entore, y con esos datos calcular las predicciones posibles de ganancia diaria para ajustar el planteo nutricional» indicó el profesional.
Para Orihuela, no se trata de aplicar recetas generales, sino de tomar decisiones ajustadas a cada sistema y situación productiva. «El punto de partida es conocer el peso actual del animal. Desde ahí se puede hacer todo el manejo bien, con objetivos concretos», afirmó.