Por el Dr. César Suárez
Los seres humanaos tenemos la virtud de la comunicación a través de la palabra o más bien de las palabras que forman parte de idioma nativo de cada uno.
La palabra es un sonido emitido por las cuerdas bucales a través de una vibración provocada por el pasaje del aires proveniente de los pulmones, vibración que se modula a través de movimientos de los órganos buco laríngeo dándole cadencias especiales para diferenciar un sonido de otro y transformarlo en palabras diferentes que son percibidas por los oídos y procesadas por el cerebro para interpretar el mensaje a través de un largo entrenamiento que comienza en los primeros días de la vida hasta afianzarse tanto en la emisión como en la recepción de esos mensajes que se generan y se reciben, en muchas ocasiones acompañadas de gestos que complementan lo que se quiere trasmitir.
Nosotros que hablamos el idioma español, disponemos de decenas de miles de palabras, de muchas de las cuales, ignoramos su significado o tenemos dudas acerca de su definición precisa lo que nos lleva a consultar en ocasiones en el diccionario y uno se lleva sorpresas en relación de la definición que la Real Academia Española con palabras que nosotros estábamos convencidos de que querían decir otra cosa.
No obstante, todas estas limitaciones, en condiciones normales, cualquiera de nosotros, en promedio, podemos sostener un diálogo con todas las palabras que manejamos, tanto para escuchar como para trasmitir y terminamos por entender el concepto de lo que nos dicen y trasmitir lo que queremos decir por más que en algunas ocasiones uno escucha mensajes confusos ya sea por la incapacidad de trasmitir las ideas del interlocutor o simplemente por la intención de trasmitir un mensaje confuso para no comprometerse con nada.
Yo frecuentemente recurro al diccionario de La Real Academia Española intentando encontrar el verdadero significado de palabras que escucho que resultan algo controvertidas, pero cada palabra suele tener más de una acepción, aunque se hable el mismo idioma muchas veces dependiendo de cada cultura donde muchas veces lo metafórico se termina por transformar en una expresión corriente, una suerte de código perteneciente a una determinada comunidad.
La palabra tiene la magia de trasmitir conceptos, ideas, sentimientos que pegan el cerebro del otro y generan sensaciones de adhesión o de rechazo, de satisfacción o desagrado de acuerdo a la percepción de cada uno.
Hay quienes tienen una habilidad natural o aprendida para tocar la “tecla” que genera confianza, que abre la puerta, que nos convence a través de la verdad o de la mentira o de una mezcla armonizada de ambas cosas.
La palabra es una herramienta de acercamiento, de dialogo, de intercambio, de acuerdo, desacuerdo, de consenso, pero también puede ser una herramienta para el engaño para la traición a la buena fe, para la argucia, para la estafa a través de las promesas futuras tanto en la tierra como en el cielo que jamás se va a cumplir pero que ayudan para timar a la buena fe de los que han optado por creer en lo imposible.
La palabra tiene poder y es necesario saber interpretar su verdadero contenido.
Domingo 21 de Diciembre, 2025 178 vistas