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Lunes 27 de Abril, 2026 73 vistas

El Retorno

Sandro:- Buenas, buenas, buena gente. ¿Cómo andan?  Me acuerdo cuando arrancaba así nuestras charlas domingueras de los viejos y queridos Diálogos con Neli y Manuel Ceferino… ¡Cómo los extraño!

JotaCe: —Jajajajaja… Sandro, ¿y te acordás cuando El Negro Sebastián Da Silva le dijo "puto de mierda" al senador Nicolás Viera por el tema de la estancia María Dolores? ¡Qué escándalo armaron por eso!


Sandro: —No era para menos. Un atrevido el Senador Da Silva. Hay límites que no se cruzan, JotaCe, y el respeto institucional es uno solo.

JotaCe: —Jajajajajaja... Pero resulta que ahora están calladitos con los dichos del Director de Derechos Humanos... perdón, perdón, de la directora Colette Spinetti. A Civila y Graña los trató de "machirulos gay" y a Constanza Moreira la mandó a meterse un palo no sé dónde y que lo goce. Pero como es trans, parece que tiene coronita y nadie se atreve a decirle nada. ¡Doble vara total!

Sandro: —Esteeee... como é... Es un tema complejo, JotaCe. Son dinámicas internas de los movimientos sociales y... bueno, el lenguaje a veces se desborda en el fragor de la interna.

 

 

             
Colette Spinetti                         Gonzalo Civila                      Constanza Moreira
 

IA:- Desde una perspectiva pragmática, el conflicto aquí no es solo de formas, sino de estándares de responsabilidad política. En comunicación pública, cuando un insulto proviene de un legislador hacia otro, se mide bajo la ética parlamentaria. Cuando proviene de una autoridad de Derechos Humanos, el daño es institucional, ya que su rol exige la protección de la dignidad de todos los colectivos. La tensión surge porque el sistema político aún no ha unificado criterios para sancionar agresiones cuando estas provienen de identidades históricamente vulneradas, generando una percepción de asimetría jurídica.
 

JotaCe: —Cambiemos de tema, porque lo tuyo, maquinita, es de un equilibrio que asusta.  Sandrito, ¿Qué opinión te merecen los dichos de Marcelo Bisogno, el director del INE? Explicó que hubo un "error técnico" en el dato de pobreza multidimensional y reconoció que debió haberse anunciado antes. Para mí no hay vuelta: el tipo debe renunciar ya. No podés jugar con esos números.
 

Sandro: —Mirá, JotaCe, errar es humano. El tipo salió, dio la cara y explicó la metodología. Peor sería que lo hubieran ocultado para siempre. La transparencia de reconocer el pifie tiene su valor.
 

JotaCe: —¡Qué valor ni qué ocho cuartos! Es la credibilidad del Estado lo que está en el piso. Si no sabés contar a los pobres, ¿qué vas a saber gestionar? ¿Y vos maquinita inteligente que opinás?
 

IA: En términos de gestión pública, la renuncia es una herramienta de control de daños, pero no siempre la solución técnica. Pragmáticamente, la estadística oficial se basa en la confianza del mercado y de los organismos internacionales. Un error en la pobreza multidimensional afecta el diseño de políticas sociales inmediatas. Si la falla fue un error de código o procesamiento, la solución técnica es la auditoría externa; si la falla fue la demora deliberada en comunicar el error, entonces el problema es de gobernanza política. La permanencia o salida del director dependerá de si el error se percibe como una falta de pericia o como una falta de integridad comunicacional. 
 

JotaCe: -Me quedo con los dichos de mi líder: “El error del INE no es un simple fallo informático o técnico, las instituciones del Estado están al servicio de una "agenda internacional" (como la Agenda 2030) y manipulan las estadísticas para maquillar la realidad social del país. Estos datos están "cocinados" para no espantar a los organismos multilaterales de crédito.