El nuevo muelle de transferencia fluvial de combustibles que Ancap construye frente a su planta de Paysandú tiene un avance del 77,5%, demandará una inversión del orden de los 9 millones de dólares y sustituirá al actual amarradero, que funciona desde 1988 y se aproxima al final de su vida útil. La obra permitirá mejorar la seguridad de las descargas, levantar restricciones operativas y habilitar una operativa continua durante las 24 horas, una vez que cuente con las autorizaciones ambientales, portuarias y operativas pendientes.
INFRAESTRUCTURA
La nueva infraestructura se construye unos 900 metros aguas arriba del puente internacional, en una ubicación que dará mayor margen de maniobra a las embarcaciones. Actualmente, la descarga se realiza mediante un amarradero con componentes subacuáticos y manguerotes flexibles, que exige inspecciones mensuales con buzos, pruebas hidráulicas y maniobras restringidas a condiciones de luz solar. El proyecto que está en la última fase de su construcción logrará mayor eficiencia. Porque levanta este tipo de restricciones, dado que es una infraestructura que no es subacuática y que va a permitir operar de forma continua 24 horas.
PUNTO CLAVE PARA EL LITORAL
La inversión tiene impacto directo sobre Paysandú porque la planta local cumple un papel estratégico en la distribución regional de combustibles. Desde allí se abastece principalmente a Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro y Mercedes, y eventualmente también a Tacuarembó y Rivera. Además, por su cercanía con ALUR y su capacidad de almacenamiento, Paysandú funciona como centro de acopio de bioetanol producido en Paysandú y Bella Unión, que luego se envía hacia el sur del país. El nuevo muelle forma parte de una estrategia para mejorar la logística primaria de Ancap, es decir, el sistema de distribución que parte desde la refinería y abastece a las plantas del país.