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Martes 21 de Julio, 2026 145 vistas

Más de 20 efectivos del Ejército local están desplegados para la recuperación de Salto

La madrugada del sábado dejó una profunda marca en diversos puntos del territorio uruguayo, donde un violento temporal causó destrozos de gran magnitud. Ante la emergencia, el Ejército Nacional activó de inmediato sus protocolos de ayuda humanitaria para asistir a los compatriotas damnificados. En la ciudad de Salto, el despliegue civil-militar se convirtió en el eje central de las operaciones de recuperación, demostrando una vez más el rol subsidiario del Estado en momentos de crisis.
TRABAJO CONTINUO
Más de veinte efectivos pertenecientes al Batallón de Infantería Nº7 de Salto se encuentran desplegados en el terreno, ejecutando tareas sin interrupción durante el día y la noche. Coordinados bajo la órbita del Centro de Emergencia Departamental, el personal militar concentra sus esfuerzos en la liberación de las vías de tránsito. Las cuadrillas trabajan intensamente en el corte, remoción y despeje de una gran cantidad de árboles caídos que obstruían las principales calles y avenidas de la capital salteña, logrando restablecer de manera paulatina la seguridad vial y la libre circulación de los vecinos.
PRIORIDAD EDUCATIVA
La intervención militar también puso el foco en la infraestructura pública esencial para la comunidad. Los efectivos militares asumieron las tareas de limpieza, acondicionamiento y retiro de la densa vegetación arbórea que colapsó dentro de los predios de cinco centros educativos de la ciudad. Estas labores resultan fundamentales para garantizar que los entornos escolares vuelvan a ser seguros y habitables en el menor tiempo posible.
LOGÍSTICA LOGRADA
La respuesta a la catástrofe demandó un esfuerzo logístico de escala nacional. Personal del Servicio de Transporte del Ejército coordinó el traslado de mil quinientas chapas proporcionadas por el Sistema Nacional de Emergencias desde los depósitos centrales en Montevideo hasta la ciudad de Salto. Este cargamento de materiales resulta crítico para dar inicio a la fase de reconstrucción de techos y viviendas de las familias que sufrieron las peores consecuencias del temporal.