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Domingo 08 de Febrero, 2026 367 vistas

Más de uno de cada siete jóvenes está fuera del sistema educativo y laboral

Según los datos más recientes de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 14,3% de los jóvenes uruguayos de entre 15 y 24 años no se encuentra estudiando ni trabajando. Esto representa aproximadamente 68 mil personas en todo el país. Esta situación, lejos de ser una elección individual, refleja barreras estructurales que enfrentan miles de jóvenes: dificultades para acceder a la educación, un mercado laboral que no les ofrece oportunidades, y en el caso de muchas mujeres, la carga invisible del trabajo de cuidados en el hogar.
BRECHA DE GÉNERO PERSISTE
Los datos revelan que las mujeres jóvenes siguen siendo más afectadas que los varones. Mientras que el 13,8% de los varones se encuentra en esta situación, entre las mujeres la cifra asciende al 14,8%. Si bien la brecha nacional es de 1,1 puntos porcentuales, en algunos departamentos la diferencia es mucho más pronunciada. Detrás de estos números hay una realidad conocida: las mujeres jóvenes asumen de manera desproporcionada las tareas de cuidado de hermanos menores, adultos mayores o personas con discapacidad. Este trabajo no remunerado les impide continuar sus estudios o insertarse en el mercado laboral.
CIFRAS
Uruguay no es un país homogéneo. La probabilidad de que un joven se encuentre fuera del sistema educativo y laboral varía dramáticamente según dónde viva. En Cerro Largo, más de 1 de cada 4 jóvenes (28%) está fuera del sistema educativo y laboral. Le siguen Artigas (27,8%) y Tacuarembó (21,7%). Estos son los tres departamentos en situación más crítica. En el otro extremo, Montevideo (10,2%) y Lavalleja (10,7%) presentan las menores tasas entre los departamentos. La diferencia entre Cerro Largo y Montevideo es de casi 3 veces. Un joven en Cerro Largo tiene el triple de probabilidad de estar en esta situación que uno en Montevideo. Abordar esta problemática requiere políticas integrales que ataquen las causas estructurales: fortalecer la oferta educativa en el interior, crear oportunidades laborales genuinas, implementar sistemas de cuidados que liberen tiempo de las mujeres jóvenes, y garantizar que el lugar de nacimiento no determine el futuro de una persona.