Por Melisa Ferradini
Aunque muchas veces se naturalizan, las mordeduras de perros constituyen un evento de notificación obligatoria en Uruguay y tienen múltiples implicaciones sanitarias, sociales y psicológicas. Una profesional que desarrolla su trabajo en la Dirección Departamental de Salud, su función es Referente de Epidemiología y está vinculada al sistema de vigilancia del Ministerio de Salud Pública analiza la problemática y destaca la importancia de educar en el vínculo con los animales. En diálogo con CAMBIO, la Licenciada en Enfermería, Sofía Piegas Fornarolil que investiga las mordeduras de perros en el marco de un estudio académico de la Facultad de la Universidad de la República, explica que estos episodios son mucho más frecuentes de lo que suele percibir la población y que, además de las lesiones físicas, generan impactos que alcanzan al sistema de salud, a la convivencia social y al bienestar de las personas.
NOTIFICACIÓN OBLIGATORIA
La Licenciada señaló que las mordeduras de perros forman parte de los eventos que deben notificarse obligatoriamente dentro del sistema sanitario uruguayo. “Los eventos de notificación obligatoria establecidos por el Decreto 41/012 son actualmente 55, además de toda enfermedad que tenga potencial de brote o sea nueva para el país. Las mordeduras de perros son de notificación obligatoria por el riesgo de exposición al virus rábico y, de hecho, es el evento de mayor frecuencia dentro del registro”, relata. A pesar de su recurrencia, muchas veces no se perciben como un problema relevante de salud pública. Para la profesional, esto ocurre porque en muchos casos los episodios se naturalizan en la vida cotidiana. “Tal vez no se perciben como un problema porque muchas veces se normalizan dentro del hogar, por la forma de comunicarse que tienen los animales, por los vínculos que establecemos con nuestras mascotas y también por la falta de educación tanto del animal como del humano en relación al vínculo”, detalla.
CONSECUENCIAS
Las implicancias de una mordedura de perro van mucho más allá de la lesión inmediata. Según nos explica la investigadora, el impacto puede observarse en distintos niveles. “A nivel individual puede generar consecuencias biológicas, psicológicas, pérdidas materiales o días laborales y educativos. También afecta el rol cotidiano de la persona. A nivel institucional implica asistencia en prestadores de salud públicos o privados y la intervención de distintos organismos como el MSP, el INBA, el CHLA-EP Comisión Honoraria para la Lucha Antituberculosa y Enfermedades Prevalentes o el BPS”, detalla. A esto se suma el impacto colectivo, ya que la presencia de animales potencialmente agresivos puede limitar el uso y disfrute de espacios públicos. “Desde el punto de vista de la salud pública también existe el riesgo de enfermedades zoonóticas, por lo que estos episodios requieren vigilancia y seguimiento”. Tras una mordedura, el sistema sanitario activa mecanismos de control.
TENENCIA RESPONSABLE
La especialista remarcó que la prevención está estrechamente vinculada con la tenencia responsable de mascotas y con la educación tanto de los animales como de las personas. “Los humanos forjamos un vínculo con nuestras mascotas y somos responsables de ellas. Debemos garantizar que los animales que están a nuestro cuidado no representen peligro para otros animales ni para las personas”, sostiene. En ese sentido, explicó que la tenencia responsable busca disminuir distintos tipos de daños.