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Miércoles 24 de Diciembre, 2025 153 vistas

Recuperamos la cercanía, el respeto y la responsabilidad

Por Carlos Silva
A casi seis meses de iniciado el nuevo Gobierno Departamental, en Salto comienzan a percibirse señales claras de un cambio, es un cambio que se nota en la actitud, en la forma de hacer, en la cercanía con la gente y en el cuidado de los detalles, aun en un contexto económico complejo y con limitaciones que todos conocemos.
El gobierno asumió con una realidad financiera difícil, con recursos escasos y con múltiples demandas acumuladas. Sin embargo, lejos de utilizar esa situación como excusa, se optó por una decisión política clara: gobernar igual, estar presentes, escuchar y resolver dentro de las posibilidades reales. Porque gobernar no es solo administrar números, también es administrar expectativas, confianza y esperanza.
En estos primeros meses hemos visto al Intendente Carlos Albisu y un equipo que recorren el departamento, que pisan los barrios, que dialogan con vecinos, comerciantes, funcionarios y organizaciones sociales. Esa presencia permanente no es un gesto menor. Durante mucho tiempo, la distancia entre el gobierno y la gente fue una de las principales causas del desencanto. Hoy, esa barrera empieza a romperse con hechos concretos y con una actitud diferente.
A este cambio de actitud se suma una señal importante hacia adentro del propio gobierno: la recuperación del valor del funcionario municipal. Conducir también implica ordenar, exigir y reconocer. En estos meses se ha buscado restablecer reglas claras, fortalecer el sentido de pertenencia y devolverle orgullo a quienes día a día sostienen los servicios esenciales. Cuando el funcionario se siente parte de un proyecto y no una pieza descartable, el resultado se refleja directamente en la calidad de la gestión.
También hay cambios que no siempre ocupan titulares, pero que impactan directamente en la vida cotidiana. El orden, la planificación, el cuidado del espacio público, la recuperación de lugares emblemáticos y la mejora gradual de los servicios muestran que, aun con poco, se puede hacer mucho cuando hay compromiso y responsabilidad. Son detalles que devuelven dignidad y generan orgullo, dos valores fundamentales para reconstruir una comunidad.
Este gobierno entendió que la cercanía no se declama, se practica. Que escuchar no es solo oír, sino atender y dar respuesta. Y que cada problema, por pequeño que parezca, tiene un rostro detrás. Esa mirada humana es la que empieza a cambiar el clima social y a generar una nueva relación entre el Estado departamental y los ciudadanos.
Además, se comienza a instalar una lógica de trabajo que piensa el corto plazo sin perder de vista el futuro. Cada acción, cada decisión y cada inversión, por pequeña que sea, se analiza con responsabilidad, sabiendo que los recursos son limitados y que el departamento necesita recuperar credibilidad. Esa seriedad en la gestión es clave para volver a atraer inversiones, generar empleo y sentar las bases de un Salto que crezca de manera ordenada y sostenida.
A seis meses, no se trata de triunfalismos ni de promesas vacías. Se trata de constatar que hay un rumbo claro, una forma distinta de gobernar y una convicción firme de que Salto puede y merece estar mejor. En tiempos donde la desconfianza es moneda corriente, recuperar la cercanía, el respeto y la responsabilidad es, sin dudas, el primer gran cambio.