La elevada presencia de parásitos asociados a la toxoplasmosis y a enfermedades reproductivas de fuerte impacto en el ganado, detectada en jabalíes y ciervos axis de Uruguay, posiciona a estas especies invasoras como posibles reservorios que podrían favorecer la circulación y el mantenimiento de estas infecciones en el ambiente. El hallazgo surge de un estudio realizado por investigadores del Instituto Pasteur de Montevideo, el Instituto de Higiene y las Facultades de Medicina, Ciencias y Veterinaria, que analizó la presencia de Toxoplasma gondii y Neospora caninum en fauna silvestre del país.
ESPECIES INVASORAS
Estas dos especies -el jabalí y el ciervo axis- son exóticas e invasoras y no solo perjudican la biodiversidad, la flora y la fauna, sino que son capaces de ser reservorios de diferentes enfermedades. Se informó que el laboratorio venía trabajando desde hace años con Neospora caninum, el parásito causante de la neosporosis, una enfermedad que provoca abortos en vacas y con Toxoplasma gondii, que afecta tanto al ganado como a las personas.
ANÁLISIS CON TEST SEROLÓGICOS
La investigación se desarrolló entre 2020 y 2023 y analizó muestras de sangre de 254 jabalíes y 90 ciervos axis recolectadas en ocho y cinco departamentos del país, respectivamente. Parte de las muestras fueron obtenidas a través del contacto con cazadores y controladores de jabalí en Artigas y en distintas instancias y eventos de caza en el interior del país. Los resultados muestran que casi la mitad de los jabalíes presentaron anticuerpos contra Toxoplasma gondii, un parásito que puede transmitirse a otros animales y también afectar al ser humano, mientras que cerca del 50% de los ciervos axis dieron positivo para Neospora caninum, asociado a abortos y pérdidas económicas en el ganado bovino. En algunos casos se detectaron anticuerpos contra ambos parásitos en un mismo animal, lo que refuerza la complejidad de los ciclos de transmisión en ambientes compartidos por fauna silvestre y animales domésticos.
PERJUICIOS ECONÓMICOS
La relevancia del estudio radica en que son especies invasoras que generan perjuicios económicos y ahora se pone en evidencia que pueden actuar como reservorios de enfermedades que afectan tanto a la producción agropecuaria como a la salud humana y a la biodiversidad. Los parásitos detectados también podrían impactar en especies autóctonas, un aspecto que deberá ser evaluado en futuras investigaciones.