El papa León XIV pronunció una homilía en Paysandú en la que tomó tres elementos característicos de la región —el puente internacional General Artigas, los palmares y el mate— para reflexionar sobre la fe, la comunidad y la misión de transmitir los valores cristianos a las futuras generaciones. Durante su mensaje, el pontífice vinculó esos símbolos con la identidad uruguaya y planteó la importancia de construir vínculos, fortalecer la formación cristiana y mantener viva la fe.
JACINTO VERA
El primero de los símbolos elegidos fue el puente internacional General Artigas, que une Paysandú con la ciudad argentina de Colón a través del río Uruguay. León XIV señaló que un puente representa «apertura, comunicación, intercambio» y sostuvo que todos están llamados a ser constructores de puentes, estrechar lazos y transmitir la alegría de la fe, como lo hizo el beato Jacinto Vera. Sin embargo, advirtió que para cumplir esa función un puente necesita buenos cimientos que le permitan resistir las corrientes y las tormentas. A partir de esa imagen, destacó la importancia de una sólida formación cristiana para que los creyentes puedan «dar razones de nuestra fe a todo el que nos lo pida» y no dejarse arrastrar por doctrinas extrañas. Antes había mencionado al beato uruguayo Jacinto Vera, el “obispo gaucho” a quien le tocó vivir el asedio de Paysandú, ocasión en la que fue capaz de “llamar al abrazo” y a la compasión.
SIMBOLOGÍA DEL MATE
El segundo símbolo fueron los palmares, característicos de nuestro país. El papa recordó un pasaje del libro de los Salmos que señala que el justo florecerá como una palmera y describió las características de ese árbol: su resistencia al viento, sus raíces profundas, su crecimiento hacia la luz y su capacidad de producir frutos. Para León XIV, esa imagen representa la necesidad de arraigarse en Cristo para dar buenos frutos. También hizo hincapié en que las palmeras de la región no crecen aisladas, sino que forman palmares, una característica que vinculó con la dimensión comunitaria de la Iglesia. El tercer elemento elegido fue el mate, al que definió como un símbolo de familiaridad, amistad y encuentro, presente en los hogares, los lugares de estudio y trabajo y las reuniones de amigos. El pontífice señaló que esta bebida tradicional sudamericana enseña a compartir, estar juntos y estrechar los vínculos. También destacó su significado como expresión de acogida, integración y valores comunes.